...Y su corazón se volvió duro como la piedra,
negándole cualquier atisbo de vida a sus miembros,
que con el tiempo se convirtieron en una masa informe y podrida,
que se vende por kilos en el mercado negro.
Exprimieron su alma
hasta el punto en que la razón ganó la batalla;
y convirtió sus heridas en costras secas
que ella arranca a diario,
mientras cierra los ojos y disfruta el dolor;
esperando que se regenere la piel reptilesca
que al inicio cautivó a su amante captor.
negándole cualquier atisbo de vida a sus miembros,
que con el tiempo se convirtieron en una masa informe y podrida,
que se vende por kilos en el mercado negro.
Exprimieron su alma
hasta el punto en que la razón ganó la batalla;
y convirtió sus heridas en costras secas
que ella arranca a diario,
mientras cierra los ojos y disfruta el dolor;
esperando que se regenere la piel reptilesca
que al inicio cautivó a su amante captor.
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