Cayendo, el día murmura:
perdida paloma calma,
la soledad tan oscura
en el alma.
Perdida, te hallo mi vida,
alma desnuda de noches,
haciendo fama florida
de reproches.
Tu tristeza en carne viva,
refugio de soledad,
sentimental, sensitiva,
mi deidad.
Voló junto a mi pasión,
la puso bajo su ala,
le susurró su canción
en su gala:
¨En tu estrofa de poeta,
en el sonido del beso,
destino y soledad reta,
mi embeleso¨.
Paloma, tu amor me llora,
bajo un canto de cristal,
bajo un encanto de aurora
musical.
Paloma de canto ardiente,
del ¨te quiero ¨, de un clamor,
de la pasión de repente,
de un fulgor.
Estos versos traen al presente uno de esos amores adolescente que a uno se le cruza en la vida.
Un especial agradecimiento a Daniel Martorelli por su valiosa ayuda y por bancarse mis dudas.
Me he detenido aquí, por la singularidad del amor adolescente y la belleza de estos versos, mi enhorabuena.