Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Moriré al último
toque de media noche.
Una vez esté
en mi tumba
se que el primer
instante será de oscuridad
inmersa en el silencio,
salvo el agite de la bóveda,
vagos recuerdos,
y un destello fúnebre,
como un dolor agonizante.
Allí seguirá viviendo
esta alma solitaria,
llorando a carcajadas y
desatando su lamento,
tejiendo con espinas
los sueños y esperanzas.
Renunciaré a la
idea del vivir
atadas las manos
al destino,
así podrá dormir
en paz mi corazón.
toque de media noche.
Una vez esté
en mi tumba
se que el primer
instante será de oscuridad
inmersa en el silencio,
salvo el agite de la bóveda,
vagos recuerdos,
y un destello fúnebre,
como un dolor agonizante.
Allí seguirá viviendo
esta alma solitaria,
llorando a carcajadas y
desatando su lamento,
tejiendo con espinas
los sueños y esperanzas.
Renunciaré a la
idea del vivir
atadas las manos
al destino,
así podrá dormir
en paz mi corazón.
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