Monimar
Poeta recién llegado
Piezas, piecitas...
Todas regadas
con descuidado candor
en el requisio de mi ventana
Suspirantes fantasmas elucubrados
de la deducción ilógica
del ser
-construído-
con palabras ajenas
inventadas
[posturas equivocadas]
Cansada
del eterno claroscuro mental
de aquellos que erigidos
como jueces
-autodefinidos-
como sabedores de la verdad,
-y que-
balbucean incoherencias
que me asquean
[determinan]
el desconocimiento real
del ser que hay detrás
¡Ja!
carcajadas hilariantes
pamplinas banales
egos maltrechos
¿y que es al final, si no saben nada?
Porque creen saber y se estrellan
en medio de su egoismo ególatra
que les hace creer
que son poseedores de la verdad
[¿absoluta?]
que no es tal
sino un cúmulo de mentiras
danzarinas
solapadas entre las mejillas
sonrosadas de su descaro
-habitual-
coronados por la imperfección
del mundo que se han inventado
para justificar la mediocridad
de sus vidas insatisfechas
en un intento
-desesperado-
por hundir en su barro
[inmundo, sacrílego y profano]
todo aquello que escapa a su entendimiento
y que despierta en ellos ese afán
[de pensar]
que podrán erigirse triunfantes
sobre una montaña de estiércol
que han echado en los demás.
¡NO!
No cuenten conmigo para ello
pudranse en su circuito eterno
de lamentos y sufrimientos
Yo,
tomo mi equipaje
refresco mi sonrisa al viento
y me voy
sin mirar atrás
ante tanto descontento.
Todas regadas
con descuidado candor
en el requisio de mi ventana
Suspirantes fantasmas elucubrados
de la deducción ilógica
del ser
-construído-
con palabras ajenas
inventadas
[posturas equivocadas]
Cansada
del eterno claroscuro mental
de aquellos que erigidos
como jueces
-autodefinidos-
como sabedores de la verdad,
-y que-
balbucean incoherencias
que me asquean
[determinan]
el desconocimiento real
del ser que hay detrás
¡Ja!
carcajadas hilariantes
pamplinas banales
egos maltrechos
¿y que es al final, si no saben nada?
Porque creen saber y se estrellan
en medio de su egoismo ególatra
que les hace creer
que son poseedores de la verdad
[¿absoluta?]
que no es tal
sino un cúmulo de mentiras
danzarinas
solapadas entre las mejillas
sonrosadas de su descaro
-habitual-
coronados por la imperfección
del mundo que se han inventado
para justificar la mediocridad
de sus vidas insatisfechas
en un intento
-desesperado-
por hundir en su barro
[inmundo, sacrílego y profano]
todo aquello que escapa a su entendimiento
y que despierta en ellos ese afán
[de pensar]
que podrán erigirse triunfantes
sobre una montaña de estiércol
que han echado en los demás.
¡NO!
No cuenten conmigo para ello
pudranse en su circuito eterno
de lamentos y sufrimientos
Yo,
tomo mi equipaje
refresco mi sonrisa al viento
y me voy
sin mirar atrás
ante tanto descontento.