Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Soy eterno navegante
en la profunda
soledad del mar,
alma destinada al abandono.
Escucho cómo los
sueños se deslizan en silencio
labrando el cauce de
una turbia corriente,
es la voz de la tormenta
que proyecta sombras y
lúgubres presagios,
esparciendo el
aroma del llanto.
El tiempo resbala
imperceptiblemente,
estrujo sombras en la
noche elaborando
mi desvelo y
antes de que los
sueños se despierten,
nieva en mi memoria,
serán borrados de
inmediato por el viento
deshojando el olvido de mi tiempo:
duele en el centro del alma
el no haber sido nada ni nadie.
en la profunda
soledad del mar,
alma destinada al abandono.
Escucho cómo los
sueños se deslizan en silencio
labrando el cauce de
una turbia corriente,
es la voz de la tormenta
que proyecta sombras y
lúgubres presagios,
esparciendo el
aroma del llanto.
El tiempo resbala
imperceptiblemente,
estrujo sombras en la
noche elaborando
mi desvelo y
antes de que los
sueños se despierten,
nieva en mi memoria,
serán borrados de
inmediato por el viento
deshojando el olvido de mi tiempo:
duele en el centro del alma
el no haber sido nada ni nadie.
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