Pasó por tu lado... ¿Y no la seguiste?
Su cuerpo turgente te puso a vibrar,
¡Amado!... ¡Maestro!... ¿Por qué no lo hiciste?
perdiste la gloria de excelso mirar.
Cerrando los ojos también preferiste,
frenar esas ansias con ganas de amar,
tu sed de ternura a un lado pusiste,
silencio guardaste pudiendo llorar.
De haberse logrado haberla tenido,
la hubieras ungido como un blanco altar,
el mundo azorado vería perdido,
el basto tesoro del genio sin par.
¿Por qué suspirar? Si estaba en tu nido,
la flama del genio debía apagar,
así tan absorto de haberla obtenido,
con esa dulzura y su suspirar.
Si hubieses perdido tu rico legado,
que bien inscribiste con hondo pesar,
jamás perdonado sería el pecado,
pues nada quedara de tu recitar.
No llores poeta si tú bien lo hiciste,
tu pena tan honda está en el pasado,
que aquel que era un solo amor que perdiste,
ya miles de amores... !Hoy día has ganado!
Yo admiro esa casta admiro tu brillo,
toda esta dulzura que te hizo inspirar,
¿Será acaso un ángel?... ¿O hermoso diablillo?
Que junto al poeta... ¿Se puso a cantar?
Felipe de Jesus Legorreta Levy.
INDAUTOR México abril 2008.
CON TODO RESPETO SUPLICO A LOS SEÑORES MODERADORES EVALUAR MI POEMA. GRACIAS ANTICIPADAS.
Última edición: