Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
No duermas legionario,
abre tus ojos.
Mira que en la espesura,
velan los godos.
Alerta,
que danza dios de guerra;
te asaltan,
con rodelas y espadas;
despierta,
que va la fortaleza!
No vaciles romano,
que ya amanece.
Atento a los designios,
que anuncian muerte.
Gran Febo,
que pisa ya tu suelo,
saeta
de su vigor te presta.
Aviva,
que pagas con la vida!
Que el pavoroso grito,
nefasto verbo,
marcha terrible masa
sobre el primero.
Arqueros,
Roma dueña del cielo;
Soldados,
muertos mil en el campo;
Los hombres,
refuerzo al muro norte!
Empuña el largo pilo,
anima el alma,
que el poderoso escudo
guarde la gladia.
Avanza,
que truena la muralla;
golpea,
al bárbaro que acecha;
ataca,
porque Antonio lo manda!
abre tus ojos.
Mira que en la espesura,
velan los godos.
Alerta,
que danza dios de guerra;
te asaltan,
con rodelas y espadas;
despierta,
que va la fortaleza!
No vaciles romano,
que ya amanece.
Atento a los designios,
que anuncian muerte.
Gran Febo,
que pisa ya tu suelo,
saeta
de su vigor te presta.
Aviva,
que pagas con la vida!
Que el pavoroso grito,
nefasto verbo,
marcha terrible masa
sobre el primero.
Arqueros,
Roma dueña del cielo;
Soldados,
muertos mil en el campo;
Los hombres,
refuerzo al muro norte!
Empuña el largo pilo,
anima el alma,
que el poderoso escudo
guarde la gladia.
Avanza,
que truena la muralla;
golpea,
al bárbaro que acecha;
ataca,
porque Antonio lo manda!
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