Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Lamento no tenerte entre mis brazos
y no darte el calor que necesitas.
Alguna vez junté letras escritas
y todas las rompí en cien mil pedazos,
tragué un sin fin de veces infinitas
palabras que debía mencionarte,
si bien mis besos pude regalarte,
conservo las caricias más bonitas.
Sabido bien que supe enamorarte
mas no sirvió de nada al parecer,
pues el lugar que pisas hoy, mujer,
mi idea y pensamiento no comparte.
Gastando mi saliva sin ceder
le clamo a Dios volvernos a encontrar,
si el cielo no me falla voy a amar
de nuevo y nuevamente a mi querer
que estoy seguro habráme de adorar
cual tiempo atrás pasando inadvertido,
con lágrimas-sollozos que no olvido
y juro que jamás he de olvidar.
Sé que no lograré lo prometido
y al tiempo formo un nudo en la garganta,
los versos a tu imagen sacrosanta
son los dolores para lo perdido.
Y sin embargo, todo no levanta
el alma que Dios dióme por consuelo,
pues tengo mi coraje por el suelo
y ya mi voz nomás de pena canta
y el corazón partido forma hielo
y los cigarros claman tu regreso,
recuerdo los instantes con un beso
y hormigas en café para el desvelo.
y no darte el calor que necesitas.
Alguna vez junté letras escritas
y todas las rompí en cien mil pedazos,
tragué un sin fin de veces infinitas
palabras que debía mencionarte,
si bien mis besos pude regalarte,
conservo las caricias más bonitas.
Sabido bien que supe enamorarte
mas no sirvió de nada al parecer,
pues el lugar que pisas hoy, mujer,
mi idea y pensamiento no comparte.
Gastando mi saliva sin ceder
le clamo a Dios volvernos a encontrar,
si el cielo no me falla voy a amar
de nuevo y nuevamente a mi querer
que estoy seguro habráme de adorar
cual tiempo atrás pasando inadvertido,
con lágrimas-sollozos que no olvido
y juro que jamás he de olvidar.
Sé que no lograré lo prometido
y al tiempo formo un nudo en la garganta,
los versos a tu imagen sacrosanta
son los dolores para lo perdido.
Y sin embargo, todo no levanta
el alma que Dios dióme por consuelo,
pues tengo mi coraje por el suelo
y ya mi voz nomás de pena canta
y el corazón partido forma hielo
y los cigarros claman tu regreso,
recuerdo los instantes con un beso
y hormigas en café para el desvelo.
::
:: gracias por pasar.