Javi C.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pasé dos años devanándome los sesos,
asqueado de mí mismo, de mi cobardía,
fruta podrida, recogida de la cosecha de ocho años, tediosos,
terribles, odiosos, sólo salvados por fugaces destellos
de insospechada esperanza, hasta vivir, morir en vida.
Decidí ascender en mi trabajo, es un decir, una excusa,
un pretexto del poco aliento que me quedaba.
Decidí escapar de allí; era la viva imagen del perdedor.
Cuando me vi, del fango, de mi propia mierda salí.
Refugiado, es otro decir, y al mismo tiempo escapando,
en la cueva dormitaba a salvo de fieras en el exterior
viva imagen del monstruo del miedo-
enemigas en mi interior.
Fui valiente, ahora que pienso.
Retrocedo en los recuerdos y me veo muerto.
En el suelo, agotado, hundido.
Tardé en lanzarme al abismo,
al precipicio del vacío,
escapar de lo conocido,
huir para encontrarme a mí mismo.
Salvar de la quema mi alma en pena.
Mi mirada fija, estática en un punto, no brillaba,
mi cuerpo me dolía hasta las entrañas.
Ahora que esto escribo me asombro de todo ello,
un cobarde que venció al miedo y se lanzó
sin más paracaídas que mi espíritu tembloroso;
mi corazón latía desbordado por la adrenalina,
mi boca no salivaba, tragaba el aire, la nada respiraba.
No sé cómo, tal vez para no traicionar a aquel
que por su sangre circulaba el veneno
de paroxetina y benzoadiaminas,
inoculado por traficantes, incapaces,
no médicos, sino simples enfermos, reflejos.
Pastillas placebo que sólo retardaban la espera, el momento.
Que su cabeza era martilleada por la mente y acuchillada
por las afiladas hojas de pensamientos que vertiginosamente pululaban
por mis sienes hasta adentrarse en mi corazón, bombeando la voz
del pánico desterrado que agonizaba y espiraba su último llanto.
Aposté todo lo que tenía y gané la partida;
hoy sigo jugando y gane o pierda soy
un adicto al juego de la vida.
Aun perdiéndolo todo no encuentro nada
que me satisfaga tanto:
seguir siendo un tahúr barajando las cartas
bajo el humo de esta mísera y embriagadora taberna,
donde los dioses juegan con cartas marcadas.
Seré un ingenuo, un gilipollas, pero más vale serlo
que no vivir en este infierno.
No así en el cielo, donde la gloria tal vez hallara
una vez estuviera muerto.
Aun por una sola noche,
en un motel cualquiera,
me follara nuevamente
a esta gran puta y su orgasmo sintiera,
con ella, la vida,
vivir, la pena mereciera.
asqueado de mí mismo, de mi cobardía,
fruta podrida, recogida de la cosecha de ocho años, tediosos,
terribles, odiosos, sólo salvados por fugaces destellos
de insospechada esperanza, hasta vivir, morir en vida.
Decidí ascender en mi trabajo, es un decir, una excusa,
un pretexto del poco aliento que me quedaba.
Decidí escapar de allí; era la viva imagen del perdedor.
Cuando me vi, del fango, de mi propia mierda salí.
Refugiado, es otro decir, y al mismo tiempo escapando,
en la cueva dormitaba a salvo de fieras en el exterior
viva imagen del monstruo del miedo-
enemigas en mi interior.
Fui valiente, ahora que pienso.
Retrocedo en los recuerdos y me veo muerto.
En el suelo, agotado, hundido.
Tardé en lanzarme al abismo,
al precipicio del vacío,
escapar de lo conocido,
huir para encontrarme a mí mismo.
Salvar de la quema mi alma en pena.
Mi mirada fija, estática en un punto, no brillaba,
mi cuerpo me dolía hasta las entrañas.
Ahora que esto escribo me asombro de todo ello,
un cobarde que venció al miedo y se lanzó
sin más paracaídas que mi espíritu tembloroso;
mi corazón latía desbordado por la adrenalina,
mi boca no salivaba, tragaba el aire, la nada respiraba.
No sé cómo, tal vez para no traicionar a aquel
que por su sangre circulaba el veneno
de paroxetina y benzoadiaminas,
inoculado por traficantes, incapaces,
no médicos, sino simples enfermos, reflejos.
Pastillas placebo que sólo retardaban la espera, el momento.
Que su cabeza era martilleada por la mente y acuchillada
por las afiladas hojas de pensamientos que vertiginosamente pululaban
por mis sienes hasta adentrarse en mi corazón, bombeando la voz
del pánico desterrado que agonizaba y espiraba su último llanto.
Aposté todo lo que tenía y gané la partida;
hoy sigo jugando y gane o pierda soy
un adicto al juego de la vida.
Aun perdiéndolo todo no encuentro nada
que me satisfaga tanto:
seguir siendo un tahúr barajando las cartas
bajo el humo de esta mísera y embriagadora taberna,
donde los dioses juegan con cartas marcadas.
Seré un ingenuo, un gilipollas, pero más vale serlo
que no vivir en este infierno.
No así en el cielo, donde la gloria tal vez hallara
una vez estuviera muerto.
Aun por una sola noche,
en un motel cualquiera,
me follara nuevamente
a esta gran puta y su orgasmo sintiera,
con ella, la vida,
vivir, la pena mereciera.
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:: sincermante, así, a bote pronto, no sé que decirte Tati...sí a ti eso te transmitieron mis últimos poemas, como así lo dejaste plasmado en otros comentarios a los mismos...mejorar? gracias amiga...indudablemente este que escribe como todos no puede ser objetivo como los lectores que comparten sus letras....me llegaron al corazón tus palabras....cuando dices: "aunque pareciera imposible"....qué tal lo hacía en tu particular opinión? desastroso, regular, bien, e infinidad de adjetivos...o mejor en el sentido de transmisión y transparencia?....siempre procuro escribir con honestidad y autenticidad...claro está unos poemas son más "líricos" que otros...con más adornos, metáforas o "técnica" que en mi caso soy un total aprendiz en esto del versar...sí en estas letras fui más explícito si cabe, me desnudé más..aunque tengo entre mis 180 poemas (ni yo mismo me lo creo pues siempre que escribo uno pienso que será el último..) hay alguno que otro con este lenguaje más duro, desgarrrador o claro, explícito.....esta siempre es otra batalla en la poesía....la forma de plasmar los sentimientos...ritmo, metáforas, etc...en el verso libre....suelo escribir de corrida y luego corregir o "adornar" lo escrito y en otros casos cambio sólo algunas palabras.....tal vez, sí, me haya decidido un poco más a escribir sin muchos adornos inútiles como dices....otras veces lo intenté , pero no me gusta forzar la inspiración....y esta vez salió sin más.....respecto del resto de tu comentario ,sí a veces es necesario dejar de un lado la espiritulidad, todo cambia, tal vez hoy , mañana , no sé, qué surgirá de mi cabecita...pero no cabe duda que será relativo a la lucha común , sin rencores con la vida, creciendo como ser humano y PASIÓN para renacer, emerger de las cenizas...y ver el sol de nuevo....como siempre grata tu visita y enriquecedor comentario....un fuerte abrazo (siempre digo que es gratis)....excusas por lo extenso de mi comentario....no tengo remedio::
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::....divago ya, stop...