legendario
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dibujé tu silueta de amor entre las nubes,
para que nadie tal vez te imaginara;
y te pinté desnuda, con cero lencería;
sobre el impúdico lienzo de la nada
Tu lánguida mirada, entreabierta;
como recién salida de un orgasmo,
con labios semiabiertos, incisivos a medias,
mordiendo apenas un erótico dedo
Pechos erectos, saetas de goma y fresa,
apuntando a mi ávida boca; un dilema:
o pinto o te poseo macarena; el pincel
ya se quiebra, los bastidores tiemblan
Tu arqueada espalda de vinil descansa
sobre pompas redondas y entre sábanas,
mientras tu negra cabellera desgreñada
rompe en silbidos al roce de la almohada
Un suave muslo levantado cierra el paso
a la mirada en lo más bello y preciado
y me imagino el trono de Eros y Venus,
humedecido y a punto de un trastorno
Y te pinté regia, desnuda entre las nubes
de mi quimera, para así mirarte a solas,
nadie más te imagina, no verán tu retrato
porque está en la pupila de las sombras
para que nadie tal vez te imaginara;
y te pinté desnuda, con cero lencería;
sobre el impúdico lienzo de la nada
Tu lánguida mirada, entreabierta;
como recién salida de un orgasmo,
con labios semiabiertos, incisivos a medias,
mordiendo apenas un erótico dedo
Pechos erectos, saetas de goma y fresa,
apuntando a mi ávida boca; un dilema:
o pinto o te poseo macarena; el pincel
ya se quiebra, los bastidores tiemblan
Tu arqueada espalda de vinil descansa
sobre pompas redondas y entre sábanas,
mientras tu negra cabellera desgreñada
rompe en silbidos al roce de la almohada
Un suave muslo levantado cierra el paso
a la mirada en lo más bello y preciado
y me imagino el trono de Eros y Venus,
humedecido y a punto de un trastorno
Y te pinté regia, desnuda entre las nubes
de mi quimera, para así mirarte a solas,
nadie más te imagina, no verán tu retrato
porque está en la pupila de las sombras
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