Flavio Hugo Ruvalcaba
Poeta adicto al portal
(El 2 de octubre de 1968 tuvo lugar la masacre de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas, asentada en el barrio de Tlatelolco de la Ciudad de México. Son ya 40 años de aquellos trágicos sucesos, que cambiarían definitivamente el rostro social y político de México. Desde el siguiente día, aún fresca la sangre de los jóvenes caídos, comenzó a enraizar en la memoria colectiva este convencimiento: El 2 de octubre no se olvida. Para los mexicanos de hoy, esta frase es un cáliz de dolor y de esperanza, un exorcismo).
Por más que la cabeza nos traicione
no se olvida, no se olvida, no olvidamos
por la simple razón de que una plaza
es un pésimo lugar para la muerte,
no se olvida, aunque los años pasen
en su carrera fértil, no se olvida,
el recuerdo es una flecha inamovible
a mitad del cerebro, en una plaza,
por la simple razón de que la sangre,
como la miel,
es algo fresco, incorruptible siempre,
que puede circular roja y febril
en la memoria.
No se olvida.
No se olvida.
Por más que la cabeza nos traicione
no se olvida, no se olvida, no olvidamos
por la simple razón de que una plaza
es un pésimo lugar para la muerte,
no se olvida, aunque los años pasen
en su carrera fértil, no se olvida,
el recuerdo es una flecha inamovible
a mitad del cerebro, en una plaza,
por la simple razón de que la sangre,
como la miel,
es algo fresco, incorruptible siempre,
que puede circular roja y febril
en la memoria.
No se olvida.
No se olvida.
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::. Abrazos, yo también TQM.