brokenknees
Poeta fiel al portal
Madera astillosa,
rodeada de llamas oscuras,
atada a una silla,
el cuerpo del odio y amargura.
Princesa del ayer,
vomitivo resplandor dorado,
su sonrisa es tan vacía
y su cuello eternamente degollado.
Atada a la silla,
lustro tras lustro,
las llamas la consumen a su gusto,
una suculenta experiencia.
El estomago abierto,
viseras y sangre rodean su cuerpo,
con ellas atadas sus miembros ,
e incrustadas doce lanzas en su pecho.
Cánticos superpuestos,
al aire se torda grisáceo,
¿Es la carne seca ardiendo
o es que es su alma se está disolviendo?
Observando el verdugo,
seis ojos con parpados cosidos,
solo guía sus movimientos,
cuando el escucha un latido.
El verdugo es odio,
en una paradoja existencial,
en un momento me pongo a pensar,
si el odio no es su verdugo.
No pienso que mate por placer,
intenta buscar en otro cuerpo,
con un anhelo infinito,
el alma que nunca pudo poseer.
rodeada de llamas oscuras,
atada a una silla,
el cuerpo del odio y amargura.
Princesa del ayer,
vomitivo resplandor dorado,
su sonrisa es tan vacía
y su cuello eternamente degollado.
Atada a la silla,
lustro tras lustro,
las llamas la consumen a su gusto,
una suculenta experiencia.
El estomago abierto,
viseras y sangre rodean su cuerpo,
con ellas atadas sus miembros ,
e incrustadas doce lanzas en su pecho.
Cánticos superpuestos,
al aire se torda grisáceo,
¿Es la carne seca ardiendo
o es que es su alma se está disolviendo?
Observando el verdugo,
seis ojos con parpados cosidos,
solo guía sus movimientos,
cuando el escucha un latido.
El verdugo es odio,
en una paradoja existencial,
en un momento me pongo a pensar,
si el odio no es su verdugo.
No pienso que mate por placer,
intenta buscar en otro cuerpo,
con un anhelo infinito,
el alma que nunca pudo poseer.