Alexandro
Poeta adicto al portal
Bloques de piedra, juntas e interpuestas
dejan correr el agua que sale fría y cristalina
como lluvia torrencial en pleno bosque.
Saltando entre espinas y cuerdas,
escapando de la negrura del poder
que corrompe al alma, sobrealimentar
el reguero de insatisfacción.
Llegando a la cima, para tratar de saltar,
mirar abajo y sentir el frio viento
que traspasa la piel y cala al alma.
Despojarme de todo abrigo, sentir las
gotas mojar mi espalda, correr en mis ojos
su frialdad, y mirar al vacio enfrente.
Ojos bien abiertos, corazón cerrado,
alma abierta, mente despierta.
Cerrar los ojos, abrir el corazón, correr,
saltar, extendiendo los brazos,
abrir la mano y sentir que el viento
pasa en medio de los dedos,
mi pelo se alborota con el viento.
Abrir los ojos y ver el vacio acercarse,
y en el último momento, abrir el corazón,
así el viento dará fuerza a mis alas y
el cielo será mío ahora.
Recorriendo entre las nubes, entre los
rayos del sol, cubierto en la noche
con la luz de la luna, volando y abriendo
el corazón.
El vacio llego a su fin, solo me queda volar.
Solo volar a ti.
Solo, abrir el corazón.