Sergio66
Maniatico Textual, cazador de atardeceres
La sombra de los pinos lanzan sobre mí su proyección de sombras, como ondas negras de un mar silencioso, parecen querer devorarme, diseñando arabescos de miedo en la palidez gris del suelo.
Sergio (y las sombras, como el beso de una boca de misterio, baja temblorosa por las paredes de mi cuarto, la noche, como una rosa negra abre sus pétalos de tinieblas desde su nidal de luceros, lo que queda del día solloza en torno a mí y me habla en el silencio, y me ahoga, como si manos brutales me apretaran la garganta. El reflejo de la luna ya se alza por los techos, como un mar de plata acariciado por la espuma, es de noche y la luz es apenas un lirio blanco arrastrado por una corriente de barro)
Y EL MARTIRIO SE ME HACE POESÍA
Vibra la mañana en tu distancia
cantante y apacible te descubro
Como el pistilo de una flor de oro,
me iluminas cada día la alborada,
que despierta nada más a tu mirada,
y me libra de la noche que me ahogaba.
Apenas consigo del sueño
pocas horas de consuelo
de quererte y no encontrarte,
de buscarte en cada cielo
de soñar que soy tu dueño,
cada noche en mis anhelos
Y te pinto en cada letra
que adorna mi memoria,
y me invento mil historias
que derramo en poesía,
de pensar que no te has ido,
y que vuelves a ser mía.
Mas los sueños me desdeñan
al llegar la oscura noche,
me rechazan, me repudian
y me muestran sin piedad
la soledad que ya me ahoga
y me ciñe cual cruel soga
cada trance de ansiedad.
Sé que un día llegarás
a terminar este suplicio
de poemas acallados
y de besos inventados.
Yo te espero y más te escribo
para ahogar el sufrimiento.
Y derramo entre las letras
la dolencia y la pasión
que me enluta las palabras
que me enloda el entusiasmo
al nublarme la razón.
Vibra la mañana en tu distancia
cantante y apacible te descubro
Como el pistilo de una flor de oro,
me iluminas cada día la alborada,
que despierta nada más a tu mirada,
y me libra de la noche que me ahogaba.
Apenas consigo del sueño
pocas horas de consuelo
de quererte y no encontrarte,
de buscarte en cada cielo
de soñar que soy tu dueño,
cada noche en mis anhelos
Y te pinto en cada letra
que adorna mi memoria,
y me invento mil historias
que derramo en poesía,
de pensar que no te has ido,
y que vuelves a ser mía.
Mas los sueños me desdeñan
al llegar la oscura noche,
me rechazan, me repudian
y me muestran sin piedad
la soledad que ya me ahoga
y me ciñe cual cruel soga
cada trance de ansiedad.
Sé que un día llegarás
a terminar este suplicio
de poemas acallados
y de besos inventados.
Yo te espero y más te escribo
para ahogar el sufrimiento.
Y derramo entre las letras
la dolencia y la pasión
que me enluta las palabras
que me enloda el entusiasmo
al nublarme la razón.
Sergio (y las sombras, como el beso de una boca de misterio, baja temblorosa por las paredes de mi cuarto, la noche, como una rosa negra abre sus pétalos de tinieblas desde su nidal de luceros, lo que queda del día solloza en torno a mí y me habla en el silencio, y me ahoga, como si manos brutales me apretaran la garganta. El reflejo de la luna ya se alza por los techos, como un mar de plata acariciado por la espuma, es de noche y la luz es apenas un lirio blanco arrastrado por una corriente de barro)