Epitafio

EPITAFIO​

Eternamente
huyendo nos perseguimos.
Huellas de sierpes infinitas
en la arena perenne del desierto.
Sol malva y luna, eternales,
en cielo sin azul ventura.
Hipocampo, anémona,
en mar quebrada y yerma
sin olas, sin marea.
Instantánea tomada
en el estanque de tus ojos.
Juntos siempre:
tú, mi Narciso, amada;
yo, tu Eco enamorado.


Costacabana, marzo de 2006​


Hondo y preciso, fuerte. Un bonito epitafio para un amor eterno.

Un abrazo.
 
EPITAFIO​

Eternamente
huyendo nos perseguimos.
Huellas de sierpes infinitas
en la arena perenne del desierto.
Sol malva y luna, eternales,
en cielo sin azul ventura.
Hipocampo, anémona,
en mar quebrada y yerma
sin olas, sin marea.
Instantánea tomada
en el estanque de tus ojos.
Juntos siempre:
tú, mi Narciso, amada;
yo, tu Eco enamorado.


Costacabana, marzo de 2006​



Me ha gustado tu poema, por la belleza de las palabras empleadas, una instantánea tan bella y tan melancólica. Como te comentaron, me pareció curioso el cambio de roles del final en esa referencia al mito de Narciso, un final abocado al sufrimiento por la imposibilidad del amor entre la bella ninfa y el joven. Puesto a elegir es preferible el papel de Eco, que al menos es capaz de amar a otra persona, una cualidad tan propia del ser humano como necesaria y dejemos a los Narcisos frente a sus propios reflejos.
Por cierto, la verdad que me llamó la atención el lugar de la firma, Costacabana, yo vivo en Almería y me alegra encontrarme con un paisano por aquí, un saludo.
 
Me ha gustado tu poema, por la belleza de las palabras empleadas, una instantánea tan bella y tan melancólica. Como te comentaron, me pareció curioso el cambio de roles del final en esa referencia al mito de Narciso, un final abocado al sufrimiento por la imposibilidad del amor entre la bella ninfa y el joven. Puesto a elegir es preferible el papel de Eco, que al menos es capaz de amar a otra persona, una cualidad tan propia del ser humano como necesaria y dejemos a los Narcisos frente a sus propios reflejos.
Por cierto, la verdad que me llamó la atención el lugar de la firma, Costacabana, yo vivo en Almería y me alegra encontrarme con un paisano por aquí, un saludo.

Gracias, Cthulhu, por tu lectura y por tu comentario. En efecto, como tú lo expones muy bien, es lo que pretendía señalar con el cambio de roles. Imposibilidad del amor, perdurabilidad de los sentimientos a lo largo del tiempo...
En cuanto a la firma, el poema fue escrito en mi anterior casa en Costacabana. Si ves mis otros poemas publicados, la mayoría están firmados en Retamar o El Toyo. No soy de Almería, sino de Huelva, pero vivo aquí desde hace años y la considero ya mi tierra. También me alegro de encontrar a alguien de aquí por aquí.

Un saludo desde nuestra bahía.
 
EPITAFIO​

Eternamente
huyendo nos perseguimos.
Huellas de sierpes infinitas
en la arena perenne del desierto.
Sol malva y luna, eternales,
en cielo sin azul ventura.
Hipocampo, anémona,
en mar quebrada y yerma
sin olas, sin marea.
Instantánea tomada
en el estanque de tus ojos.
Juntos siempre:
tú, mi Narciso, amada;
yo, tu Eco enamorado.


Costacabana, marzo de 2006​


Hermosas palabras para una lápida, sella el amor eterno a la amada, mas alla de todos los limites.
 
Excelente, Pedro. Tus versos tienen un encanto especial y único. Un saludo.
 
En este poema, siendo honesta, me fascinó esa mudanza que le hiciste al Narciso y el Eco, el masculino y el femenino, ay, quién pudiera saber más…
Creo que ese cambio o variación es la raíz del poema en realidad.
Mis estrellas, fue un placer leer hacía atrás y comprobar como se evoluciona, aunque tu creo que has escrito siempre solemnemente con el corazón.
 
Es muy tierno, y encierra una esperanza muy dulce, aún cuando la estampa que lo encierra es triste. Hermoso poema.
 
En este poema, siendo honesta, me fascinó esa mudanza que le hiciste al Narciso y el Eco, el masculino y el femenino, ay, quién pudiera saber más…
Creo que ese cambio o variación es la raíz del poema en realidad.
Mis estrellas, fue un placer leer hacía atrás y comprobar como se evoluciona, aunque tu creo que has escrito siempre solemnemente con el corazón.

Gracias, Marta. Diste en el clavo. Y llevas razón: siempre he escrito desde mi interior. Eso sí, intentando hacer algo estético.
Besos desde mi bahía.
 
EPITAFIO​

Eternamente
huyendo nos perseguimos.
Huellas de sierpes infinitas
en la arena perenne del desierto.
Sol malva y luna, eternales,
en cielo sin azul ventura.
Hipocampo, anémona,
en mar quebrada y yerma
sin olas, sin marea.
Instantánea tomada
en el estanque de tus ojos.
Juntos siempre:
tú, mi Narciso, amada;
yo, tu Eco enamorado.


Costacabana, marzo de 2006​


Un poema impecable. Imágenes preñadas de belleza y sentido. Un gran placer leerte. Abrazos, querido amigo. No te olvido.
 
EPITAFIO​

Eternamente
huyendo nos perseguimos.
Huellas de sierpes infinitas
en la arena perenne del desierto.
Sol malva y luna, eternales,
en cielo sin azul ventura.
Hipocampo, anémona,
en mar quebrada y yerma
sin olas, sin marea.
Instantánea tomada
en el estanque de tus ojos.
Juntos siempre:
tú, mi Narciso, amada;
yo, tu Eco enamorado.


Costacabana, marzo de 2006​


Muy bello...
 

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