José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
No entretengas más tu diafragma
en elocuentes respiraciones.
Que mientras tu te ahogas
por decirme que aceptas mi homosexualidad
yo te bostezo en la cara
y te repito con la misma dignidad
que te acepto por ser heterosexual.
¿Y qué?
Nos aceptamos.
Podemos ir a tomar un café
o quedar para hacer un sudoku.
Sí, como no.
Ahora reposa el diafragma en la cama
de tus convencionalismos
y habla con tu sistema nervioso
que no relaja más esfínteres
que los justos y necesarios.
en elocuentes respiraciones.
Que mientras tu te ahogas
por decirme que aceptas mi homosexualidad
yo te bostezo en la cara
y te repito con la misma dignidad
que te acepto por ser heterosexual.
¿Y qué?
Nos aceptamos.
Podemos ir a tomar un café
o quedar para hacer un sudoku.
Sí, como no.
Ahora reposa el diafragma en la cama
de tus convencionalismos
y habla con tu sistema nervioso
que no relaja más esfínteres
que los justos y necesarios.
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