Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es más que sinestesia al paladar,
son lágrimas de ajenjo y amargura,
caídas disfrazadas de locura;
recuerdos que no juegan al azar:
son lágrimas de ajenjo y amargura,
caídas disfrazadas de locura;
recuerdos que no juegan al azar:
como morir en Praga sin luchar,
como perder de a poco la cordura,
es querer visitar la sepultura
sabiendo que se puede respirar.
como perder de a poco la cordura,
es querer visitar la sepultura
sabiendo que se puede respirar.
Así es el esmeralda incandescente
que gratamente forma sus ficciones,
con los preliminares del presente
que gratamente forma sus ficciones,
con los preliminares del presente
y sin poder forjar sus construcciones.
No trata de elevar la triste frente
ni de sanar los rotos corazones.
No trata de elevar la triste frente
ni de sanar los rotos corazones.
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