Surcando el océano henchido
de bruma finalmente puedo ver
un alboreal umnaculo lleno de casticismo,
en donde el alba convida un nuevo día lleno de
embeleso, en donde el incoar una sonrisa se convierte
en un orbe precuspular enchido de alborozo.
En este mundo casi real, en el cual solano y
suave brisa afable os acompaña, en este mundo de
misterios, en el lóbrego de alhelì se
escucha un arpa en donde de repente se crea un
ambiente épico.
Del oriente de ve venir una borrasca que trae consigo
un increíble sirimire gamal, galante y madrigal
se hacen cita para amortelar esa bella princesa
que se encuentra en la albufera en un turnio de oro.
¡Miel y oro sobre la brisa ¡
sonaban alternativamente flautas y
cristales. Pan y la fuente ¡tierra era
canto y el cielo sonrisa!
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