Qalat Chabir
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dedicado a mi querida amiga Sara.
Este frío heredado por tantos años
de ausencias necesita un beso tuyo.
Hoy me asomo desmesuradamente
al balcón de tus días distintos,
días pronunciados a voces de verdades melodiosas
-tormenta sobre mis tierras áridas-,
para que me regales el oro reluciente
de tus poderosas y radiantes pupilas de azabache
que a ritmo de tus más hermosos instantes
de rosas con espinas cubren el mediodía claro
de mi sentir retraído.
Pero no me conformo con que sólo me hieras de amor.
Mátame, mátame profundamente
al límite de nuestro indeleble y magnánimo universo
de sensaciones encontradas.
¡Cuánto te necesito a mi lado,
cuántos miedos se me escapan
cuando te siento tierna y cercana!
Mátame, ahógame con tus sentimientos más perversos;
estoy dispuesto al naufragio.
No dudo ni por un momento
que mi cuerpo a de buscar y encontrar
tus insinuantes ensenadas de arena finísima
donde depositar mi último aliento.
Quiero y deseo dormir mis manos presentes
sobre tus mejillas dibujadas de pasión
para que me transfieras el sueño de tu piel nocturna.
Quiero y deseo recogerte con mi corazón
cuando sea una realidad la metamorfosis
de tus días difíciles.
Y pronuncio al viento tibio que se acerca silbando tu nombre
una canción atrasada para que no pases de largo.
Este frío heredado por tantos años
de ausencias necesita un beso tuyo.
Hoy me asomo desmesuradamente
al balcón de tus días distintos,
días pronunciados a voces de verdades melodiosas
-tormenta sobre mis tierras áridas-,
para que me regales el oro reluciente
de tus poderosas y radiantes pupilas de azabache
que a ritmo de tus más hermosos instantes
de rosas con espinas cubren el mediodía claro
de mi sentir retraído.
Pero no me conformo con que sólo me hieras de amor.
Mátame, mátame profundamente
al límite de nuestro indeleble y magnánimo universo
de sensaciones encontradas.
¡Cuánto te necesito a mi lado,
cuántos miedos se me escapan
cuando te siento tierna y cercana!
Mátame, ahógame con tus sentimientos más perversos;
estoy dispuesto al naufragio.
No dudo ni por un momento
que mi cuerpo a de buscar y encontrar
tus insinuantes ensenadas de arena finísima
donde depositar mi último aliento.
Quiero y deseo dormir mis manos presentes
sobre tus mejillas dibujadas de pasión
para que me transfieras el sueño de tu piel nocturna.
Quiero y deseo recogerte con mi corazón
cuando sea una realidad la metamorfosis
de tus días difíciles.
Y pronuncio al viento tibio que se acerca silbando tu nombre
una canción atrasada para que no pases de largo.
Última edición:
::::