K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
En el desdén de una duda
sigo sumándole a la soga
un mil piedras por reventar.
sigo sumándole a la soga
un mil piedras por reventar.
¿Es que acaso no la nombra?
¿Es que no es solo mía la deshonra
de no saber por que me estremeció?.
¿Es que no es solo mía la deshonra
de no saber por que me estremeció?.
Siguen los ladrillos sepultando
el cuanta gotas de ese mismo cáliz
que me encontró a mi muriendo
y a él le dió primavera en pleno invierno.
el cuanta gotas de ese mismo cáliz
que me encontró a mi muriendo
y a él le dió primavera en pleno invierno.
En el refugio de esa hora estoy vagando.
Alucinando los engendros grises
que en el ocaso de otro día
se dejaron fecundar por la hojarasca
de la pálida epidermis que me hizo
metamorfar
Alucinando los engendros grises
que en el ocaso de otro día
se dejaron fecundar por la hojarasca
de la pálida epidermis que me hizo
metamorfar
Mientras, los granizos caen
en el regazo de la dama del vientre de hiel,
entre tempestades caniculares
abrazadas al diamante negro
de una misma iniquidad.
en el regazo de la dama del vientre de hiel,
entre tempestades caniculares
abrazadas al diamante negro
de una misma iniquidad.
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