Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Escribo por las noches
con una idea
que se desarrolla
de la manera de siempre,
- solitario por las estancias-
con el conocimiento
de la materia
que da olor y
calor a mis poemas,
(si, vivo, si… alegría que
calma mi momento lírico,
luz, aliento afectuoso…
¡noche brillante!,
sobre la que
alumbra la luna llena…
¿Sientes una flor y
su respirar se
convierte en
irradiación de sonido,
su color suave
estimula la melancolía,
levantas tus ojos y
apagas el dolor
en la arena
y especialmente
dejas las lágrimas
enredadas en
una flor,
en una roca…
en un bosque o
en una hoja..?.
Entonces tienes alma
controlada por un
corazón que
detiene su sangre
caliente en
torno al paisaje,
si está en el invierno,
nieva en las tristezas y
se disuelve
en las rosas que
esperan la primavera.
En las mariposas que
permanecen brevemente
en vuelo abierto al campo,
sin constatar una distancia,
que deben morirse,
igual a un olor,
a un suspiro,
sin dejar de ser ellas,
sin perder su elegancia.
Alma dispuesta a
rechazar todo lo injusto,
que se niega a detener
normalmente la alegría,
que purga sin final el dolor
que en el sueño
conspira contra la vida.
Rayo luminoso
de sueños y colores,
por lo tanto del
porqué de la belleza
-son terribles sus silencios –
alma de fuego ordinario
que se niega a ser
encerrada en su forma,
causa de los
sueños de la tierra…
!Alma de poeta!
con una idea
que se desarrolla
de la manera de siempre,
- solitario por las estancias-
con el conocimiento
de la materia
que da olor y
calor a mis poemas,
(si, vivo, si… alegría que
calma mi momento lírico,
luz, aliento afectuoso…
¡noche brillante!,
sobre la que
alumbra la luna llena…
¿Sientes una flor y
su respirar se
convierte en
irradiación de sonido,
su color suave
estimula la melancolía,
levantas tus ojos y
apagas el dolor
en la arena
y especialmente
dejas las lágrimas
enredadas en
una flor,
en una roca…
en un bosque o
en una hoja..?.
Entonces tienes alma
controlada por un
corazón que
detiene su sangre
caliente en
torno al paisaje,
si está en el invierno,
nieva en las tristezas y
se disuelve
en las rosas que
esperan la primavera.
En las mariposas que
permanecen brevemente
en vuelo abierto al campo,
sin constatar una distancia,
que deben morirse,
igual a un olor,
a un suspiro,
sin dejar de ser ellas,
sin perder su elegancia.
Alma dispuesta a
rechazar todo lo injusto,
que se niega a detener
normalmente la alegría,
que purga sin final el dolor
que en el sueño
conspira contra la vida.
Rayo luminoso
de sueños y colores,
por lo tanto del
porqué de la belleza
-son terribles sus silencios –
alma de fuego ordinario
que se niega a ser
encerrada en su forma,
causa de los
sueños de la tierra…
!Alma de poeta!
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