guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
Hace frío, el agua está muy fría,
tan fría que mi cuerpo cambia de colores
mientras pierde los sentidos y mi vida el sentido.
Veo en el horizonte, todos esos enormes hielos
que hieren mis ojos con su grandeza.
Los veo partirse, rajarse sin temor, sin viento.
Los veo morir a causa de mi muerte.
Es mi culpa y me proclamo rey
que ha perdido y ganado sin el clamor de su gente.
Los voy matando al desquilibrar con si sangre caliente
las gélidas corrientes de su habitad.
Los parpados pesan y los ojos se secan en medio del agua,
en medio de mi nacimiento,
de este frío liquido amniótico
donde mi sangre es placenta que se agota.
Siento que se abre mi espalda con delicadeza
y es la sutileza de la agonía
mi mas santa medicina que libera el alma.
Se muestran los juegos de costillas,
el corazón, los pulmones casi marrones,
los riñones, las fiestas, los amores, las misas.
Se muestra el recuento de mi vida que dista de ser alquimia.
Sale por fin de este cascarón de carne
la bella medusa a las aguas libertinas del cielo.
Sale mi ánima con sus tentáculos transparentes
para tocar estrellas en un firmamento eterno.
Renazco en mi muerte y aun soy presa de mi mente.
tan fría que mi cuerpo cambia de colores
mientras pierde los sentidos y mi vida el sentido.
Veo en el horizonte, todos esos enormes hielos
que hieren mis ojos con su grandeza.
Los veo partirse, rajarse sin temor, sin viento.
Los veo morir a causa de mi muerte.
Es mi culpa y me proclamo rey
que ha perdido y ganado sin el clamor de su gente.
Los voy matando al desquilibrar con si sangre caliente
las gélidas corrientes de su habitad.
Los parpados pesan y los ojos se secan en medio del agua,
en medio de mi nacimiento,
de este frío liquido amniótico
donde mi sangre es placenta que se agota.
Siento que se abre mi espalda con delicadeza
y es la sutileza de la agonía
mi mas santa medicina que libera el alma.
Se muestran los juegos de costillas,
el corazón, los pulmones casi marrones,
los riñones, las fiestas, los amores, las misas.
Se muestra el recuento de mi vida que dista de ser alquimia.
Sale por fin de este cascarón de carne
la bella medusa a las aguas libertinas del cielo.
Sale mi ánima con sus tentáculos transparentes
para tocar estrellas en un firmamento eterno.
Renazco en mi muerte y aun soy presa de mi mente.
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