Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
I
En la naturaleza
flota la música
más armoniosa y bella,
que psique escucha
cuando es sensible
o cuando la alegría
en ella existe.
II
Imagina, bien mío,
saliendo al campo,
y gusten tus oídos
esos sus gratos
murmullos de oro,
que en su concierto te hablan
de nuestro amor;
III
te dirán que te extraño
amada hermana
de mi alma, cuanto añoro
tus labios de ala
de mariposa,
tu blanca piel
de sol y nácar..
IV
Verás hermosas flores
engalanando
el prado para ti,
mientras, con plácido
ocaso, el sol
adornará la tarde
con su arrebol.
V
Princesa de mis sueños,
el regocijo
de luz y de colores
por ti es, bien mío,
tú regocijas
mi ser con tu recuerdo.
Fontana límpida,
VI
manantial de alegría;
eso eres tú,
brillante flor del cielo,
sueño de luz.
Mas la distancia
nuestros cuerpos separa
no así las almas:
VII
Un precioso arcoíris
nuestras ciudades
une con sus extremos,
y dos amantes
que tú y yo somos
le damos el color
con nuestro amor.
Copyright © Derechos reservados ®
En la naturaleza
flota la música
más armoniosa y bella,
que psique escucha
cuando es sensible
o cuando la alegría
en ella existe.
II
Imagina, bien mío,
saliendo al campo,
y gusten tus oídos
esos sus gratos
murmullos de oro,
que en su concierto te hablan
de nuestro amor;
III
te dirán que te extraño
amada hermana
de mi alma, cuanto añoro
tus labios de ala
de mariposa,
tu blanca piel
de sol y nácar..
IV
Verás hermosas flores
engalanando
el prado para ti,
mientras, con plácido
ocaso, el sol
adornará la tarde
con su arrebol.
V
Princesa de mis sueños,
el regocijo
de luz y de colores
por ti es, bien mío,
tú regocijas
mi ser con tu recuerdo.
Fontana límpida,
VI
manantial de alegría;
eso eres tú,
brillante flor del cielo,
sueño de luz.
Mas la distancia
nuestros cuerpos separa
no así las almas:
VII
Un precioso arcoíris
nuestras ciudades
une con sus extremos,
y dos amantes
que tú y yo somos
le damos el color
con nuestro amor.
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