Loynalcanzable
Poeta recién llegado
Pudor de noche en el inquieto llanto
que se agudiza, cuanto más se añora.
Inútil es aniquilar el canto
si en la mirada encierra, todo espanto
a cada hora que pasa a cada hora.
Con más orgullo al sentimiento preso,
no se desprende la silueta amada
por más que se derrumbe ante los besos
En el fondo, detesta su regreso
con el perfil y la virtud manchada.
Eterna diversión que corre a voces
en juramentos a la luz ¡quebrados!
No toda risa helada tiene el goce,
de morir maltratada en los feroces
brazos sedientos, a un amor cansado.
Rendida ya, cubierta de vergüenza,
dando pasos que agotan su fortuna,
viene y va herida en su impaciencia;
su fiero mitigar, su impertinencia,
en un lecho de mar, sangre y espuma
Clamor inerte al corazón que empieza.
Lugar ajeno a parques invertidos;
dudas que gritan lo que no confiezan
y siguen adelante con tristeza
Sin paz, ni luz, ni vientre, ni sentidos.
Los místicos ensueños mutilados
se agolpan en rincones de mentiras.
La poca juventud que le han brindado
se rompe cual juguete manoseado
y cogiendo sus trapos, se retira.
Mas, ¡calle para siempre el labio impuro
jamás bendito al arrojar cadenas!
Y luche el bien y el mal, en el oscuro
batallar del amor; contra algo puro,
si en los ojos, le anuncian su condena.
Abrigo fiero en el rincón celoso,
el hambre viste al cuerpo que defiende
¡Y el desnudo frotar de lo sabroso,
hace tan dulce el patio silencioso
cuan más amargos, lo pechos que se venden!
que se agudiza, cuanto más se añora.
Inútil es aniquilar el canto
si en la mirada encierra, todo espanto
a cada hora que pasa a cada hora.
Con más orgullo al sentimiento preso,
no se desprende la silueta amada
por más que se derrumbe ante los besos
En el fondo, detesta su regreso
con el perfil y la virtud manchada.
Eterna diversión que corre a voces
en juramentos a la luz ¡quebrados!
No toda risa helada tiene el goce,
de morir maltratada en los feroces
brazos sedientos, a un amor cansado.
Rendida ya, cubierta de vergüenza,
dando pasos que agotan su fortuna,
viene y va herida en su impaciencia;
su fiero mitigar, su impertinencia,
en un lecho de mar, sangre y espuma
Clamor inerte al corazón que empieza.
Lugar ajeno a parques invertidos;
dudas que gritan lo que no confiezan
y siguen adelante con tristeza
Sin paz, ni luz, ni vientre, ni sentidos.
Los místicos ensueños mutilados
se agolpan en rincones de mentiras.
La poca juventud que le han brindado
se rompe cual juguete manoseado
y cogiendo sus trapos, se retira.
Mas, ¡calle para siempre el labio impuro
jamás bendito al arrojar cadenas!
Y luche el bien y el mal, en el oscuro
batallar del amor; contra algo puro,
si en los ojos, le anuncian su condena.
Abrigo fiero en el rincón celoso,
el hambre viste al cuerpo que defiende
¡Y el desnudo frotar de lo sabroso,
hace tan dulce el patio silencioso
cuan más amargos, lo pechos que se venden!