Antonio Javier Fuentes So
Poeta que considera el portal su segunda casa
Decidí forzar la puerta, estar de ocupa
en las horas que eligieron las estrellas
y en un avión de papel, escala Luna,
una noche conseguí colgarme de ellas.
Desangrado por las venas de la noche,
jadeando como un perro, andando a gatas,
fumigando con gin tonic mis neuronas
y formando un solo cuerpo con la barra.
Trabajaba de discjockey en un garito
y al cerrar algunas puertas se me abrían,
y a contar lo descontado a los amigos,
y a esperar dormido a que se fuera el día.
Aunque siempre amanecía a media tarde,
me tomaba algún café con la mañana,
mis tostadas con resaca y soledades
en el antro en que la noche desaguaba.
Y empezaste a trabajar y aquella barra
cada noche se acercaba más al cielo,
y me fui soltando de donde colgaba,
y acercándome para robarte un beso.
No fue de casualidad y te quedaste,
me compré un despertador y un buen pijama
y me vine con la música a otra parte
y despierto junto a ti cada mañana.
*Sonaba esa canción de Coty.
en las horas que eligieron las estrellas
y en un avión de papel, escala Luna,
una noche conseguí colgarme de ellas.
Desangrado por las venas de la noche,
jadeando como un perro, andando a gatas,
fumigando con gin tonic mis neuronas
y formando un solo cuerpo con la barra.
Trabajaba de discjockey en un garito
y al cerrar algunas puertas se me abrían,
y a contar lo descontado a los amigos,
y a esperar dormido a que se fuera el día.
Aunque siempre amanecía a media tarde,
me tomaba algún café con la mañana,
mis tostadas con resaca y soledades
en el antro en que la noche desaguaba.
Y empezaste a trabajar y aquella barra
cada noche se acercaba más al cielo,
y me fui soltando de donde colgaba,
y acercándome para robarte un beso.
No fue de casualidad y te quedaste,
me compré un despertador y un buen pijama
y me vine con la música a otra parte
y despierto junto a ti cada mañana.
*Sonaba esa canción de Coty.
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