Emerson Mendoza
Poeta recién llegado
¡Irremediables tus palabras!
confusas y aletargadas,
me dictas lo que el verbo no delata.
¿Inconclusa?
Tonta y arrinconada, me amas
En secreto me amas
con el suspiro del viento
y entre literatas;
echas a babor tus sentimientos
mas no me queda nada.
Y cuando callas, también me gustas
y me gustan tus palabras
aunque no me citen nada;
- parecen de otoño tus palabras.
¿Indecisa?
Mientras el marinero en barco va,
el sol te consume la voz
y mientras más quieres hablar
no me dices nada.
Podría bajar la mirada y fumarme un cigarrito
sólo con saber que eres mía,
pero no me basta así, así, así...
Me gustaría escucharte ahora,
mientras el mar se regresa
y los aullidos no matan.
Mira que queda poco hielo
ya los montes son austeros
los pajarillos ladran,
¡no te distraigas!
Intento escucharte a lo lejos
mas te tengo arrodillada
basta una palabra:
- Suspiros, suspiros, suspiros.
¡Bueno!
El cóndor no pasa,
y he de alistar las petacas,
porque no me dices nada.
confusas y aletargadas,
me dictas lo que el verbo no delata.
¿Inconclusa?
Tonta y arrinconada, me amas
En secreto me amas
con el suspiro del viento
y entre literatas;
echas a babor tus sentimientos
mas no me queda nada.
Y cuando callas, también me gustas
y me gustan tus palabras
aunque no me citen nada;
- parecen de otoño tus palabras.
¿Indecisa?
Mientras el marinero en barco va,
el sol te consume la voz
y mientras más quieres hablar
no me dices nada.
Podría bajar la mirada y fumarme un cigarrito
sólo con saber que eres mía,
pero no me basta así, así, así...
Me gustaría escucharte ahora,
mientras el mar se regresa
y los aullidos no matan.
Mira que queda poco hielo
ya los montes son austeros
los pajarillos ladran,
¡no te distraigas!
Intento escucharte a lo lejos
mas te tengo arrodillada
basta una palabra:
- Suspiros, suspiros, suspiros.
¡Bueno!
El cóndor no pasa,
y he de alistar las petacas,
porque no me dices nada.