Gustavo Mistral
Poeta reconocido en el portal.
Nocturno de Deseo y Despedida
Déjame hacerte mía, sólo por esta noche
desenfrenadamente, y sin ningún reproche,
déjame recorrerte despacio, suavemente
con mi boca callada, de los pies a la frente.
Silencio no es momento de palabras ni voces,
tan sólo existe el tiempo y el tacto de los roces
de manos y de pechos, del aire que consume
poco a poco mis ansias de asirme en tu perfume.
Déjame hacerte mía, mirándote a los ojos,
deja besar tus labios hasta volverlos rojos,
deja que te susurre mil versos en la almohada,
déjame hacerte mía pero no digas nada
pues esta noche anhelo lo que nunca tuvimos,
lo que siempre soñamos, lo que siempre quisimos,
e imagina que estamos tendidos en la playa
donde -tú bien lo sabes- la dualidad se explaya.
Abrázame y transforma tu miedo en osadía,
inventa mil maneras para volverte mía
y deja, finalmente, que el alma se concentre
en saborear el néctar sagrado de tu vientre.
No importarán, mañana, las horas del cadalso,
ni las campanas viejas que lloran amor falso,
hoy solo quiero el verbo y el manto de tu vida
mañana ya habrá tiempo para la despedida.
Déjame hacerte mía, sólo por esta noche
desenfrenadamente, y sin ningún reproche,
déjame recorrerte despacio, suavemente
con mi boca callada, de los pies a la frente.
Silencio no es momento de palabras ni voces,
tan sólo existe el tiempo y el tacto de los roces
de manos y de pechos, del aire que consume
poco a poco mis ansias de asirme en tu perfume.
Déjame hacerte mía, mirándote a los ojos,
deja besar tus labios hasta volverlos rojos,
deja que te susurre mil versos en la almohada,
déjame hacerte mía pero no digas nada
pues esta noche anhelo lo que nunca tuvimos,
lo que siempre soñamos, lo que siempre quisimos,
e imagina que estamos tendidos en la playa
donde -tú bien lo sabes- la dualidad se explaya.
Abrázame y transforma tu miedo en osadía,
inventa mil maneras para volverte mía
y deja, finalmente, que el alma se concentre
en saborear el néctar sagrado de tu vientre.
No importarán, mañana, las horas del cadalso,
ni las campanas viejas que lloran amor falso,
hoy solo quiero el verbo y el manto de tu vida
mañana ya habrá tiempo para la despedida.
