Amo a todas las mujeres
-silenciosamente las amo-
que escriben poesías,
las amo a ciegas, por instinto
por revancha
como amé a Espartaco, a Pilato
a los negros del Africa
y a los indios de Norte América,
las amo porque con sus vientres
verbales seríamos eso
que no fuimos y buscamos
la paz de la tierra,
la paz de las palabras,
la paz de la prole
y si fuese cobarde como mujer
me alegro! Pues esa valentía
de macho cabrío es parte
de nuestro desconcierto,
de fecundador desorientado
disfrazado de coraje.
Amo a las mujeres,
algo menos a mi madre
-a las Vírgenes para nada -
a las María, mucho.
-silenciosamente las amo-
que escriben poesías,
las amo a ciegas, por instinto
por revancha
como amé a Espartaco, a Pilato
a los negros del Africa
y a los indios de Norte América,
las amo porque con sus vientres
verbales seríamos eso
que no fuimos y buscamos
la paz de la tierra,
la paz de las palabras,
la paz de la prole
y si fuese cobarde como mujer
me alegro! Pues esa valentía
de macho cabrío es parte
de nuestro desconcierto,
de fecundador desorientado
disfrazado de coraje.
Amo a las mujeres,
algo menos a mi madre
-a las Vírgenes para nada -
a las María, mucho.
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