Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Subsistencia
Subsistencia, que te hago literatura aunque se arremolinen
las retamas en tus labios secos y jaspeados,
es que los cubrió la avidez quebrándose
en el halo de mi flagelo torcido,
que una tarde con su glamour hialino
me habló, me dijo, me salvaguardó
con su austeridad púdica.
Esta tarde gorjean los corales tornasoles
en la connotación de tus deidades, donde mora
el herido jirón arado por el verbo romántico que brota
desde mí doblegada subsistencia
Bahía de nácar, ya alguna vez fuiste de mis manos
que te rozaban tus labios de nieve.
Subsisto, busco la alegría en los anaqueles,
debajo de la mesa o en el rezago del invierno.
Evidentemente me abrazo al llanto, a la hiel inmerecida,
al roble y al páramo En este el auge erguido
de volverte otra vez mía, vuelve con plenitud,
ligera, si quieres escondida pero mírate
en mi mirada taciturna, en el festín de mis suspiros.
Esta tarde, en este lugar donde estoy,
me he prometido llenarte de trémulas caricias
Sin conformarme con que las horas se hagan añejas
en mi subsistencia, mujer de agua.
Subsistencia, que te hago literatura aunque se arremolinen
las retamas en tus labios secos y jaspeados,
es que los cubrió la avidez quebrándose
en el halo de mi flagelo torcido,
que una tarde con su glamour hialino
me habló, me dijo, me salvaguardó
con su austeridad púdica.
Esta tarde gorjean los corales tornasoles
en la connotación de tus deidades, donde mora
el herido jirón arado por el verbo romántico que brota
desde mí doblegada subsistencia
Bahía de nácar, ya alguna vez fuiste de mis manos
que te rozaban tus labios de nieve.
Subsisto, busco la alegría en los anaqueles,
debajo de la mesa o en el rezago del invierno.
Evidentemente me abrazo al llanto, a la hiel inmerecida,
al roble y al páramo En este el auge erguido
de volverte otra vez mía, vuelve con plenitud,
ligera, si quieres escondida pero mírate
en mi mirada taciturna, en el festín de mis suspiros.
Esta tarde, en este lugar donde estoy,
me he prometido llenarte de trémulas caricias
Sin conformarme con que las horas se hagan añejas
en mi subsistencia, mujer de agua.
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