cesarfierro
Poeta recién llegado
Celos.
Cada día al mirarte provocas mis celos,
creo verte entre la gente
disfrutando feliz,
cada abrazo, de aquel
que te envuelve con fuerza entre sus brazos
como protegiendo tu miedo, como cubriéndote del frío.
Creo verte feliz en cada beso
de aquel que ha tenido tus labios,
disfrutando el sabor de tu boca.
Te imagino distante en cada palabra,
recordando la historia de aquel que te habla,
cada vez que te tiene entre sus brazos.
Odio mirarte a los ojos
y encontrar el reflejo
de aquel que se ha mirado en tus ojos.
Creo darme cuenta que sientes nuevamente
su mirada recorriendo tu cuerpo
robándose tus recuerdos.
Mientras yo, sin que lo sepas
me permito acariciarte con la mirada,
solo te imagino deseosa de estar en mis brazos,
es temprano, aún no te vallas, quiero verte,
solo un sueño fugaz, un poco más
y consigo escuchar tus suspiros en mi oído.
¿Con quien estas ahora? ¡No es aquí!
Es alguien más, junto a tu cuerpo,
a el lo esperas, con tu sonrisa fresca,
con tus brazos abiertos y tus palabras sabias,
como brindándole el espacio de tu cuerpo,
el que solo tengo en mis inútiles sueños.
Luego, atrevido te miro
mientras sigues en silencio,
el viento me roba tus caricias y me arranca
tu cabello sin saberlo, el que pude sentir entre mis dedos.
Odio tu mirada perdida en el tiempo
como pidiéndole sus manos al viento.
Casi con ingenuidad cruzas mi mirada,
como por accidente rozas mi cuerpo
dejando tu perfume cerca de mí aliento.
Coquetamente cruzas tus piernas,
permitiéndome ver un poco más
Luego te vas dejándome un rápido beso.
Odio tu sonrisa amable, casi indulgente
como perdonando mi atrevimiento,
como descubriendo mi pensamiento.
Solo un minuto más,
permíteme verte, para poder tenerte,
disfrutaré amarte y luego, volveré a odiarte.
Matador
Cada día al mirarte provocas mis celos,
creo verte entre la gente
disfrutando feliz,
cada abrazo, de aquel
que te envuelve con fuerza entre sus brazos
como protegiendo tu miedo, como cubriéndote del frío.
Creo verte feliz en cada beso
de aquel que ha tenido tus labios,
disfrutando el sabor de tu boca.
Te imagino distante en cada palabra,
recordando la historia de aquel que te habla,
cada vez que te tiene entre sus brazos.
Odio mirarte a los ojos
y encontrar el reflejo
de aquel que se ha mirado en tus ojos.
Creo darme cuenta que sientes nuevamente
su mirada recorriendo tu cuerpo
robándose tus recuerdos.
Mientras yo, sin que lo sepas
me permito acariciarte con la mirada,
solo te imagino deseosa de estar en mis brazos,
es temprano, aún no te vallas, quiero verte,
solo un sueño fugaz, un poco más
y consigo escuchar tus suspiros en mi oído.
¿Con quien estas ahora? ¡No es aquí!
Es alguien más, junto a tu cuerpo,
a el lo esperas, con tu sonrisa fresca,
con tus brazos abiertos y tus palabras sabias,
como brindándole el espacio de tu cuerpo,
el que solo tengo en mis inútiles sueños.
Luego, atrevido te miro
mientras sigues en silencio,
el viento me roba tus caricias y me arranca
tu cabello sin saberlo, el que pude sentir entre mis dedos.
Odio tu mirada perdida en el tiempo
como pidiéndole sus manos al viento.
Casi con ingenuidad cruzas mi mirada,
como por accidente rozas mi cuerpo
dejando tu perfume cerca de mí aliento.
Coquetamente cruzas tus piernas,
permitiéndome ver un poco más
Luego te vas dejándome un rápido beso.
Odio tu sonrisa amable, casi indulgente
como perdonando mi atrevimiento,
como descubriendo mi pensamiento.
Solo un minuto más,
permíteme verte, para poder tenerte,
disfrutaré amarte y luego, volveré a odiarte.
Matador