Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
En mí siempre ha vivido un extenso puente
construido para estaciones futuras,
ante las fuertes tempestades, indiferente
únicamente lastimaron sus estructuras;
pero nunca sus bases.
A veces nadie cruza su trayectoria
y desparecen los ruidos,
propios, ajenos y sin dedicatoria
desaparecen hasta los más queridos;
otra vez en silencio como agua de laguna,
como que pareciera intentar descubrir
un nuevo sonido al viento, a la luna.
Es transparente y se presenta invisible,
pero siempre esta extendido y abierto
reflejando en completa calma lo posible;
unas veces ruidoso,
sobre el río,
otras solamente silente y dichoso;
cómodo para llegar o irse por él.
En las noches que la desesperación
asalta mi memoria,
quisiera que lo cruzaran los prados,
los montes y su historia,
todos los niños,
que no solo se acerquen los amantes
llorando la ausencia de sus cariños,
que fuera más allá del mismo arco iris.
Me ahogo en reflejos
con el tiempo que avanza;
aun sabiéndote lejos
reverdece la esperanza,
de que tus huellas honren cruzar tus pasos por mi vida,
que sus barandas de gris
te detengas a mirar escrita tu bienvenida,
con hojas de tréboles.
Es el puente más extenso
e inmenso que existe,
aquel que la ingeniería de la sabiduría
y la locura de los sueños
construyo con un solo fin,
cruzar todo espacio a exactitud
para llegar hasta donde te encuentras tú.
** ° **
Dedicado a mi gran amor, a mi musa bella doña Aldana. Mujer de sueños y pasión, de silencios y esperas.
construido para estaciones futuras,
ante las fuertes tempestades, indiferente
únicamente lastimaron sus estructuras;
pero nunca sus bases.
A veces nadie cruza su trayectoria
y desparecen los ruidos,
propios, ajenos y sin dedicatoria
desaparecen hasta los más queridos;
otra vez en silencio como agua de laguna,
como que pareciera intentar descubrir
un nuevo sonido al viento, a la luna.
Es transparente y se presenta invisible,
pero siempre esta extendido y abierto
reflejando en completa calma lo posible;
unas veces ruidoso,
sobre el río,
otras solamente silente y dichoso;
cómodo para llegar o irse por él.
En las noches que la desesperación
asalta mi memoria,
quisiera que lo cruzaran los prados,
los montes y su historia,
todos los niños,
que no solo se acerquen los amantes
llorando la ausencia de sus cariños,
que fuera más allá del mismo arco iris.
Me ahogo en reflejos
con el tiempo que avanza;
aun sabiéndote lejos
reverdece la esperanza,
de que tus huellas honren cruzar tus pasos por mi vida,
que sus barandas de gris
te detengas a mirar escrita tu bienvenida,
con hojas de tréboles.
Es el puente más extenso
e inmenso que existe,
aquel que la ingeniería de la sabiduría
y la locura de los sueños
construyo con un solo fin,
cruzar todo espacio a exactitud
para llegar hasta donde te encuentras tú.
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Dedicado a mi gran amor, a mi musa bella doña Aldana. Mujer de sueños y pasión, de silencios y esperas.
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