José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ayer hasta las patas de las mesas
seguían engendrando niños.
Esta vida
era aquello de lo que iban
a depender.
Las mesas
no suelen ser autocríticas
con sus actividades.
Mi casa estaba llena de niños.
Algunos nacían con varios años de más.
Salí a comprar mucha mermelada
para tantos desayunos.
Siempre recordaré esos días
como los días de mermelada.
Poco a poco de cien en cien de mil en mil
los niños fueron haciéndose mayores
y se fueron de mi casa en busca de vidas
que sufrir y disfrutar.
seguían engendrando niños.
Esta vida
era aquello de lo que iban
a depender.
Las mesas
no suelen ser autocríticas
con sus actividades.
Mi casa estaba llena de niños.
Algunos nacían con varios años de más.
Salí a comprar mucha mermelada
para tantos desayunos.
Siempre recordaré esos días
como los días de mermelada.
Poco a poco de cien en cien de mil en mil
los niños fueron haciéndose mayores
y se fueron de mi casa en busca de vidas
que sufrir y disfrutar.
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