Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Tus manos que sudorosas se posan en las mías,
intranquilizan mi corazón, huyen aprisa las avenidas,
de rojo carmesí, del frenesí de la rosa, el amuleto,
el duelo perpetuo de tu sangre enrojecida por el tumulto,
por el yerto muerto que posa ante nosotros, ante nuestra carne erguida,
ante nuestros velos arrimados, nuestra sombra enardecida,
el propio destino en el elemento desalmado,
vencido, adormecido, nuestros mantos de coplas arrullados,
arrugados, tenues muestras exhibidas,
desnudas, cohibidas,
que nadie comprende, ni entiende, ni contiene,
que te miran de reojo, en un espejo distante, entre nubes discordantes,
entre muebles, espejos visibles e invisibles, que no rayan en locura,
sino rayan la cordura,
envuelven mi soltura, te encienden de repente, y estallas en lamentos,
pero a veces en lamentos de paz, orgullo herido,
y coplas, mantos, fiebres y latidos,
para llegar a nuestra cita,
a la visita esperada y ansiada,
a la oscura pregunta formulada,
erguida.
intranquilizan mi corazón, huyen aprisa las avenidas,
de rojo carmesí, del frenesí de la rosa, el amuleto,
el duelo perpetuo de tu sangre enrojecida por el tumulto,
por el yerto muerto que posa ante nosotros, ante nuestra carne erguida,
ante nuestros velos arrimados, nuestra sombra enardecida,
el propio destino en el elemento desalmado,
vencido, adormecido, nuestros mantos de coplas arrullados,
arrugados, tenues muestras exhibidas,
desnudas, cohibidas,
que nadie comprende, ni entiende, ni contiene,
que te miran de reojo, en un espejo distante, entre nubes discordantes,
entre muebles, espejos visibles e invisibles, que no rayan en locura,
sino rayan la cordura,
envuelven mi soltura, te encienden de repente, y estallas en lamentos,
pero a veces en lamentos de paz, orgullo herido,
y coplas, mantos, fiebres y latidos,
para llegar a nuestra cita,
a la visita esperada y ansiada,
a la oscura pregunta formulada,
erguida.
Última edición por un moderador:
::
::
::