*Sabrina*
Una niña gris
Hay razones en las cuales
no es necesario
procrear la esperanza
desde un sol de olivo
porque has abandonado la reliquia
de la fe en las últimas notas
de ambrosia
que soslayaron tus labios.
Hubieras expulsado estrellas
desde las venas
para aclimatar tus piernas
a este suelo que no has tocado,
sólo para poseer una mísera verdad
acunada al tacto.
No creo que puedas,
advertirte en el espacio
violeta que ha nacido
desde tu espalda,
no basta con hacer
del día un baile
de orquídeas mordaces
zigzagueando en los restos caídos
de un castillo de sombrías penas.
Mira con los párpados sellados,
el fluorescente paisaje
que tienen tus ojos,
que se yo, ya no hablas tanto,
como para imaginarte despierta.
Estaré lo que dure apagarme
porque llueves insanamente
sobre mis manos de arcilla
y cada vez que intento
razonar con tu esencia
de cuarzo, terminas con
más polvo de mi,
que de la tierra que te cobija.
¡Vamos!
Que todo este océano
de ti amenaza
con extinguirse bajo la luz
lunar hecha destello,
no huele a rosas el rubor
de tu pecho siendo
besado con mis latidos
es que se ha
cerrado el rincón
del universo que alquilamos
y ahora somos sólo
unas líneas olvidadas
en el pliegue del eco
nunca pronunciado.