Fabián Menassa
Poeta adicto al portal
ALEJARSE
I
Trapecios estelares y fieras condenadas a la vida del hombre,
hoy paseaban por el circo de los días,
devastando corazones, a su paso huracanado por el mundo,
en un disfraz de risas, que anuncian la tragedia más humana,
el acorde seco y sonoro de un látigo a media tarde.
El dios de las criaturas, habló en una lengua antigua, universal,
se lleno de odio los puños y fue olvidando las palabras.
II
Alejarse de posiciones demasiado excéntricas al sistema que me sostiene
será, os lo aseguro, un paso necesario.
III
Arden las alas,
arden las alas de tus ojos en un brillo evanescente,
humos de hogueras desesperadas, rodando praderas rojas y lomas,
desgastadas como estos vaqueros viejos, que se desprenden de tu piel,
o el viejo y siempre-vivo rugir de los misiles en tu vientre.
La única trinchera entre las letras.
IV
Sublime arquitectura, el vientre opaco de la guerra,
donde la luz se compra en esquinas mugrientas
y los espejos nos muestran las sombras en el rostro.
Los grillos hacen fuego indiscriminadamente
sobre el silencio que camina en tu mirada triste.
Ecuación incalculable, mi colérico callado,
mejor contar con otras cosas, seguir otras tendencias,
el cálculo perfecto
es sólo
una encrucijada matemática.
V
Los pasos del que cae son lentos, torpes,
a veces,
cree que te ayuda, al arrastrarte en su caída.
En todo caso,
caer,
siempre es posible.
VI
Que suene la música
éste es el baile de los fusilados,
que mueren felices a ritmo de vals;
sólo la descomposición lenta de su piel,
de sus músculos, de sus fibras, de sus células,
podrá borrar de su rostro esa sonrisa.
Entonces
dejarse llevar, sonreír tranquilamente.