Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Podrá mi tinta ser nopal de espina
si labro mis palabras al desierto
que en palco de algodón es mi oficina.
Viajando grande al sol mi puño advierto
(volcado el trazo parto en letra el cacto)
y dejo a mis holguras sueño cierto.
Será mi voz de albor mezquite intacto;
biznaga del arado vencedora;
huizache cultivado en campo exacto;
aullido de coyote en fauna y flora;
tenor del norte: estepas laguneras
que teje hacia el edén ave canora.
Del padre Nazas (gloria en las riberas
que canta el cardenchero en sacro suelo
contando de la tierra primaveras)
exprimo la ilusión de mi consuelo
que sirve de edecán para mi pluma
si viene a consegur mi fiero anhelo.
La grieta hostil y seca no me abruma:
jamás he concedido a la sequía
el miedo que genera voz tan suma.
Mi grito a la aridez da compañía:
ya viva, muerta o débil, poderosa,
mi letra se retrata victoriosa
dejando en mis intentos poesía.
si labro mis palabras al desierto
que en palco de algodón es mi oficina.
Viajando grande al sol mi puño advierto
(volcado el trazo parto en letra el cacto)
y dejo a mis holguras sueño cierto.
Será mi voz de albor mezquite intacto;
biznaga del arado vencedora;
huizache cultivado en campo exacto;
aullido de coyote en fauna y flora;
tenor del norte: estepas laguneras
que teje hacia el edén ave canora.
Del padre Nazas (gloria en las riberas
que canta el cardenchero en sacro suelo
contando de la tierra primaveras)
exprimo la ilusión de mi consuelo
que sirve de edecán para mi pluma
si viene a consegur mi fiero anhelo.
La grieta hostil y seca no me abruma:
jamás he concedido a la sequía
el miedo que genera voz tan suma.
Mi grito a la aridez da compañía:
ya viva, muerta o débil, poderosa,
mi letra se retrata victoriosa
dejando en mis intentos poesía.
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