Fabián Menassa
Poeta adicto al portal
A VECES ME ATORMENTA
A veces me atormenta,
mas, no sé bien de que se trata,
a veces, se adhiere a mí cual lapa,
y quedamos solos,
y atrás dejamos al mundo,
y delante nada,
mas, no sé bien de que se trata.
Como en un ritual satánico
o como culto a algún dios dorado,
déspota, miserable y ocioso,
ofrezco el sacrificio de mi piel
al tiempo,
esbozo en un susurro,
mis secretos,
me expongo a la tormenta,
me adscribo dócil
a la mecánica diabólica
del cálculo absoluta
e irremediablemente impreciso
de los cuerpos;
me abrazo a tu cintura,
me dejo llevar, apenas,
unos pasos por la música.
Aquí van mi piel y sus marcas.
Apenas guarda mi recuerdo
noción de las cicatrices,
hubo marcas perdurables,
mas no en mi piel,
sino, en mi alma.
Vendo este corazón,
todo lleno de óxido
y algo podrido,
que late en mis silencios,
ese silbar descompasado
y el chirriar de las ventanas.
Hoy sólo caminar,
camino, descalzo entre los muertos
y no es exactamente,
un andar entre cristales del que hablo;
un acorde que se eterniza montado en el huracán,
esperando inútilmente compañía.
Un clamor de multitudes chilla
una queja de fuego y de ceniza.
No recordaba ni mi nombre,
sólo paseaba, descalzo entre los muertos.
Algún recuerdo guardo,
lo reconozco,
con el que darían ganas
de recostarse tranquilamente al sol
y conversar
olvidar el tiempo,
conversar hasta perder la voz, tal vez
o hasta desviarse totalmente del camino.
Hoy; sólo pasear.
Pasen y vean un mundo en decadencia.
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