iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Demonios líquidos
gotas de maldad,
gotas plateadas de mercurio
que rompen su tensión superficial
repleta de ira.
Siempre soñé
con demonios rojos
de fuego,
con garras interminables
que me cortarían las entrañas,
pero me topo con estos demonios
de fría mirada,
congelados en su imperturbable odio,
de acuosas lagunas
plateadas montañas.
Líquida muerte se derrama,
gotas esparcidas en los ojos
de quien llora el dolor
moléculas conteniendo
los hórridos gritos avernales,
miles de átomos girando
con la histeria
y el temor al castigo eterno.
Son las pesadillas que se derriten
en el calor de las llamas prometidas,
o merecidas
después de toda una vida
con los labios impíos
y las manos vacías.
Son todos los horribles pensamientos,
de hipócrita verdad,
de falsos juramentos,
de insanos deseos, abyectos.
Todos ellos exprimidos
en los jugos pestilentes de lamentos,
espeso líquido metálico,
que se han de beber los muertos,
y que te dan en mamila cada día
para que se envenene tu libre albedrío,
y te socave el miedo a la muerte
y limite tus movimientos.
Pócima turbia, de ácidos elementos
que orada tu alma crédula
y el hueco lo llenas de resentimiento.
No debes beber de las manos
de la Mujer, ni del Hombre
solo bebe de la boca de la Bestia.
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