
Hoy al igual que todos los días
el cuerpo reclama descanso, te recuestas
pero la mente se rehusa a dejarte dormir
escucho un tenue sonido, casi imperceptible
me incita a levantarme y salir de la habitación,
camino cual vagabundo sin rumbo fijo
por las calles de esta sombría ciudad
mientras el sonido aquel aumentaba de intensidad,
mis sentidos perciben a aquél
que entre las sombras paciente está
mi vestido blanco comienza a teñirse de un sangriento color
me doy cuenta pues proviene de mis manos, escurren a mares
al levantar la mirada, el se encuentra parado frente a mí
¿acaso fue él, el causante?
mi mente se nubla e inmediatamente desvanezco en medio del callejón
aquel, escondido entre la niebla deslizo tiernamente sus dedos por mi pelo
se acerco tímido a mi oído y me dijo:
¡es hora de despertar!
¿qué no te has cansado de esconderte tras ese traje humano?
¡sal de una vez y afronta tu destino
pues futuros se estrellan ante ti!
mi cuerpo se quedaba poco a poco sin su líquido vital
a desquebrajarse mi espalda
a detenerse mi corazón
el extraño me abraza fuertemente hacia su pecho
y con una lágrima de éste, quedo atrapada en un hermoso resplandor
mi corazón comenzo a latir
de mi espalda salieron dos enormes alas blancas
y mis heridas fueron cerradas
cuando tomé conciencia de lo que pasaba
el extraño comenzo a diluirse entre las sombras
pero él, simplemente levantó una sonrisa de su pálido rostro
y dijo: he vencido tus demonios y tu mis temores
ahora puedes regresar a casa...