hadita
Poeta veterano en el portal
Talvez prohibido
Torpes mis manos estallaban gritando,
con voz enronquecida, palpando el desierto,
las teclas del viejo piano
iban danzando,
al son
un sueño lento y ufano
esperando ser escuchadas
por alguien
tan querido, tan amado, tan lejano,
se escapan por mis dedos
como el tiempo,
momentos añorados,
palabras que las diría soñando,
Mi grito se alzaba llenando el cielo
con lanube gris
del desconsuelo.
Cansada mi voz resbala en el ande,
llorando, cantando, gimiendo,
se ahoga en el páramo olvidado
que hay aqui dentro
de mi pecho,
cansado,
y sufre
desgranando su vida
como grandes gotas de sangre
que caen
de su triste seno.
Por una colina, el sol se asoma,
arrastrando el sombrero ocultando su rostro,
velado por la lluvia
que mis ojos
vertieron.
Paseaban mis ansias con amor profundo,
y al final del camino... un roble,
erguido,
cansado quizá
pero sonreía como un niño
anhelante de
cariño
Y allá, tras los copos blanquecinos de nieve,
se esconden manantiales...
tengo sed de disfrutarlo,
¡ Es todo un paraíso ¡
Yo miro ese roble que temblando me invita
a cobijarme en su sombra,
con ansia infinita,
los dos en el silencio sentimos
Talvez el roce
de las alas benditas
del radiante eros
que hoy
nos visita.
Mi voz se apaga y se ahoga el grito,
mis manos callan, el piano duerme
un sueño largo e infinito.
Y yo, seguiré soñando,
con un amor profundo,
e intenso...
Talvez imposible,
talvez
prohibido.
con voz enronquecida, palpando el desierto,
las teclas del viejo piano
iban danzando,
al son
un sueño lento y ufano
esperando ser escuchadas
por alguien
tan querido, tan amado, tan lejano,
se escapan por mis dedos
como el tiempo,
momentos añorados,
palabras que las diría soñando,
Mi grito se alzaba llenando el cielo
con lanube gris
del desconsuelo.
Cansada mi voz resbala en el ande,
llorando, cantando, gimiendo,
se ahoga en el páramo olvidado
que hay aqui dentro
de mi pecho,
cansado,
y sufre
desgranando su vida
como grandes gotas de sangre
que caen
de su triste seno.
Por una colina, el sol se asoma,
arrastrando el sombrero ocultando su rostro,
velado por la lluvia
que mis ojos
vertieron.
Paseaban mis ansias con amor profundo,
y al final del camino... un roble,
erguido,
cansado quizá
pero sonreía como un niño
anhelante de
cariño
Y allá, tras los copos blanquecinos de nieve,
se esconden manantiales...
tengo sed de disfrutarlo,
¡ Es todo un paraíso ¡
Yo miro ese roble que temblando me invita
a cobijarme en su sombra,
con ansia infinita,
los dos en el silencio sentimos
Talvez el roce
de las alas benditas
del radiante eros
que hoy
nos visita.
Mi voz se apaga y se ahoga el grito,
mis manos callan, el piano duerme
un sueño largo e infinito.
Y yo, seguiré soñando,
con un amor profundo,
e intenso...
Talvez imposible,
talvez
prohibido.
HADITA
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:: y dejo estrellas en el, para hacer reverencia a tan nobles sentimientos
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