Viten
Poeta fiel al portal
Tan cerca, a la vez tan lejos, puedo verte y siento que no te veo; tu aire, lo siento, siento tu respirar, esa hermosa aura, siento, también, que me matas fulminante.
Descanso en el descanso de tus ojos, ahí donde tu mirada no llega; pues ahora se ha extinguido en el silencio, cualquier luz que haya soportado mi existencia. Ahora me llega como herencia, adherida a mis amores frustrados, a esos que se supone he olvido, pero recuerdo como algo deprimente.
Amor, ahora he callado, pues tu nombre me lo prohíbe el sufrimiento, vivo recordándote a cada momento y muero susurrando tu nombre en el silencio ¿Lo escuchas? , pues me mortifica a cada momento con su insoportable chirrido.
Así como sufre un vagabundo por pasar la angustia del hambre, sufro yo cual mendigo, por no beber de tu amor.
Aún así me toca vivir en las sombras y soportar verte a cada hora, soportar la amargura, arrolladora, de saber que quizá nunca estarás conmigo, es por eso que pongo esta pluma de testigo, para decirte que aunque quiera no logro olvidarte, pues cada vez que dejo de amarte, apareces tú y extingues lo logrado.
Aún con esta prosa disonante, pongo a tu consideración mi angustia, pues aún conservo la ilusión absurda, de que aparezcas y cambies todo lo real.
Descanso en el descanso de tus ojos, ahí donde tu mirada no llega; pues ahora se ha extinguido en el silencio, cualquier luz que haya soportado mi existencia. Ahora me llega como herencia, adherida a mis amores frustrados, a esos que se supone he olvido, pero recuerdo como algo deprimente.
Amor, ahora he callado, pues tu nombre me lo prohíbe el sufrimiento, vivo recordándote a cada momento y muero susurrando tu nombre en el silencio ¿Lo escuchas? , pues me mortifica a cada momento con su insoportable chirrido.
Así como sufre un vagabundo por pasar la angustia del hambre, sufro yo cual mendigo, por no beber de tu amor.
Aún así me toca vivir en las sombras y soportar verte a cada hora, soportar la amargura, arrolladora, de saber que quizá nunca estarás conmigo, es por eso que pongo esta pluma de testigo, para decirte que aunque quiera no logro olvidarte, pues cada vez que dejo de amarte, apareces tú y extingues lo logrado.
Aún con esta prosa disonante, pongo a tu consideración mi angustia, pues aún conservo la ilusión absurda, de que aparezcas y cambies todo lo real.