Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Qué piensas, ¡Oh señor!, de esta ceguera
que tiene a tu creación tan subyugada
en muertes y en la guerra desalmada
de príncipes-imperio cruel quimera?
¿Qué pasa, Padre Santo, con la fiera
que envuelve y aprisiona tu llamada?
¿Por qué roba la paz tan aclamada?
Cuestión es de saber lo que quisiera.
¿No importan los lamentos de los niños,
la sangre derramada en campo abierto,
ni llagas que acumula el corazón?
Abrázanos, ¡Oh Gloria! con cariños;
¡Detén la atrocidad! ¡No más un muerto!
¡Ven sálvanos Señor, ten compasión!
que tiene a tu creación tan subyugada
en muertes y en la guerra desalmada
de príncipes-imperio cruel quimera?
¿Qué pasa, Padre Santo, con la fiera
que envuelve y aprisiona tu llamada?
¿Por qué roba la paz tan aclamada?
Cuestión es de saber lo que quisiera.
¿No importan los lamentos de los niños,
la sangre derramada en campo abierto,
ni llagas que acumula el corazón?
Abrázanos, ¡Oh Gloria! con cariños;
¡Detén la atrocidad! ¡No más un muerto!
¡Ven sálvanos Señor, ten compasión!
Última edición: