iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esta casa se quedó de nuevo vacía,
sin el odio que la amuebló
durante tantos días.
Los cuadros en la pared
que me hablaban de venganza,
los tiré, los vendí
ya no los quería.
Traté de pintarla
con este color
que me hacía sonreír,
pero el color no me alcanza.
Enmarqué unas fotos,
unas de esperanza
pero no las pude colgar
las paredes se caen,
con el peso se abalanzan.
Sigue siendo un recinto
(Este que llamo mi vida)
que aparte de frío,
ahora está vacío
sin el odio que lo adornaba.
Cualquier golpe hace eco,
y cualquier risa se escapa
sin muebles donde hacer nido.
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