Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuánto pesar se siente al evocarla,
el corazón, rendido a su sonrisa...
a esa luz primera
que la distancia aviva.
Cuánto sufrir de versos en el alma
cuando la abrazo con el pensamiento...
a esa flor de rimas
que me arrebata el cielo.
Cuánto soñarla en esta desventura,
que en bocanadas albas atesora
el exquisito incienso
que a mi dolor asoma...
Cuánto volar, oh Dios, tras el empeño
de que en mis sueños sea sólo mía...
pues otro amor no queda
en esta pobre vida.
Cuánto, Señor, se sufre en el silencio
de los poemas viejos que se agolpan
en la garganta seca
de lamentarse a solas...
el corazón, rendido a su sonrisa...
a esa luz primera
que la distancia aviva.
Cuánto sufrir de versos en el alma
cuando la abrazo con el pensamiento...
a esa flor de rimas
que me arrebata el cielo.
Cuánto soñarla en esta desventura,
que en bocanadas albas atesora
el exquisito incienso
que a mi dolor asoma...
Cuánto volar, oh Dios, tras el empeño
de que en mis sueños sea sólo mía...
pues otro amor no queda
en esta pobre vida.
Cuánto, Señor, se sufre en el silencio
de los poemas viejos que se agolpan
en la garganta seca
de lamentarse a solas...
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