eralda
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando yo te digo
que tengo miedo
tú me rodeas el cuerpo con tus brazos
y me siembras besos en la cara.
Luego con una gran sonrisa
me dices que ya lo sabes
y que por eso estás a mi lado,
para cogerme las manos
cuando me tiemblen
de espanto.
Qué calma se me ocurre imaginar
ahora que te tengo
y que te siento tan mío
como de nadie
y eres tan cierto,
tan de verdad,
tan de carne, amor y besos,
que a veces creo que sueño;
¡pero qué va!,
esta vez es de verdad
y me lo creo
porque cuento contigo cuando quiero,
y me invaden los besos y la calma
que antes se escondían
en el infierno o en mares muy lejanos
a los que no sabía
cómo llegar.
que tengo miedo
tú me rodeas el cuerpo con tus brazos
y me siembras besos en la cara.
Luego con una gran sonrisa
me dices que ya lo sabes
y que por eso estás a mi lado,
para cogerme las manos
cuando me tiemblen
de espanto.
Qué calma se me ocurre imaginar
ahora que te tengo
y que te siento tan mío
como de nadie
y eres tan cierto,
tan de verdad,
tan de carne, amor y besos,
que a veces creo que sueño;
¡pero qué va!,
esta vez es de verdad
y me lo creo
porque cuento contigo cuando quiero,
y me invaden los besos y la calma
que antes se escondían
en el infierno o en mares muy lejanos
a los que no sabía
cómo llegar.
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