ANA MAR MORENO PEREZ
Poeta adicto al portal
Mundo al revés
Viajes de luces centellantes,
cruzando el espacio y los mares,
remuneraciones por millones
rompiendo record y embates.
Tomates voladores,
limones dulces como la miel
gaviotas redondas que se comen
con cebolla que saben a picante hiel.
Carros que hablan y vuelan,
aviones que flotan en cruceros,
niños que rebotan en la cancha,
pelotas que juegan niñocesto.
Mamás que se divierten con muñecas,
niñas que se hunden en el stress,
papás que aprenden las tablas,
Niños que no saben leer.
Perros que hablan,
gatos que juegan ajedrez,
hombres cuidando la casa,
mujeres robando el pastel.
El sol sale de noche,
la luna se tiene que esconder,
las estrellas no se pueden ver,
llega el día y todo está al revés.
El mar está en el cielo,
nada que para de llover,
la lluvia moja el pelo,
después de haber mojado los pies.
Las guerras no se han detenido
aun cuando no hay bala
que le dé al enemigo, pues el misil
se dispara y te mata a ti mismo.
Ana María Moreno P.
Viajes de luces centellantes,
cruzando el espacio y los mares,
remuneraciones por millones
rompiendo record y embates.
Tomates voladores,
limones dulces como la miel
gaviotas redondas que se comen
con cebolla que saben a picante hiel.
Carros que hablan y vuelan,
aviones que flotan en cruceros,
niños que rebotan en la cancha,
pelotas que juegan niñocesto.
Mamás que se divierten con muñecas,
niñas que se hunden en el stress,
papás que aprenden las tablas,
Niños que no saben leer.
Perros que hablan,
gatos que juegan ajedrez,
hombres cuidando la casa,
mujeres robando el pastel.
El sol sale de noche,
la luna se tiene que esconder,
las estrellas no se pueden ver,
llega el día y todo está al revés.
El mar está en el cielo,
nada que para de llover,
la lluvia moja el pelo,
después de haber mojado los pies.
Las guerras no se han detenido
aun cuando no hay bala
que le dé al enemigo, pues el misil
se dispara y te mata a ti mismo.
Ana María Moreno P.
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