iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
He dormido sobre el lecho frío
de una bendita muerte
que por desgracia no es mía,
sólo se llevó mi pequeña criatura.
Manos quirúrgicas
me arrancaron las entrañas,
con blancos ojos
y sus largas tenazas
se llevaron tus obras,
la carne putrefacta.
Te negaste a quererme
el destino de mi se jacta.
Los fantasmas de formol
me dejaron un sabor medicado,
me dieron un infierno anestésico,
obtuve el castigo adecuado.
Perdí a tu pequeña larva,
mordió mi alma
e intoxicó su ternura.
¿Por qué no quiso estar conmigo?
¿Fue lo mejor? ¿Fue lo peor?
¿Por qué su creador
no me procura?
Esculpiste en fuego mi odio
y llenaste mi boca de amargura.
Te amo con la fuerza de un demonio
y te maldigo, esa es mi tortura.
de una bendita muerte
que por desgracia no es mía,
sólo se llevó mi pequeña criatura.
Manos quirúrgicas
me arrancaron las entrañas,
con blancos ojos
y sus largas tenazas
se llevaron tus obras,
la carne putrefacta.
Te negaste a quererme
el destino de mi se jacta.
Los fantasmas de formol
me dejaron un sabor medicado,
me dieron un infierno anestésico,
obtuve el castigo adecuado.
Perdí a tu pequeña larva,
mordió mi alma
e intoxicó su ternura.
¿Por qué no quiso estar conmigo?
¿Fue lo mejor? ¿Fue lo peor?
¿Por qué su creador
no me procura?
Esculpiste en fuego mi odio
y llenaste mi boca de amargura.
Te amo con la fuerza de un demonio
y te maldigo, esa es mi tortura.
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