Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Algo sube por el flanco de la noche.
Sube con desenfreno de pasión burlada.
Con pertinaz empeño, se ramifica, trepa,
afianzada su raíz en mi quebranto.
Sube en desvelo de hiedra redentora
rumbo al lagar de la virtud sensata
para heridos de amor inconsolables.
Sube con tu desdén a disgregarlo lejos.
Me da lástima ir quedándome vacío
de mi nostalgia por tu boca inspiradora.
Mas ya la luna, en su ruedo de navajas,
despena mi esperanza de tus besos.
La noche entera al raso de tu olvido:
empecinados, imantados me despego
proyectos mutuos, anhelos y perdón,
sorbiendo estériles astillas de mis ojos.
Llanto que desestimo cuando expreso:
Lágrimas nimias surcaron mis mejillas
cual caracoles de cristal, siendo su estela,
ligero rastro que enjuga mi altruismo.
Perdí tu amor; defiendo mi consuelo.
.
Sube con desenfreno de pasión burlada.
Con pertinaz empeño, se ramifica, trepa,
afianzada su raíz en mi quebranto.
Sube en desvelo de hiedra redentora
rumbo al lagar de la virtud sensata
para heridos de amor inconsolables.
Sube con tu desdén a disgregarlo lejos.
Me da lástima ir quedándome vacío
de mi nostalgia por tu boca inspiradora.
Mas ya la luna, en su ruedo de navajas,
despena mi esperanza de tus besos.
La noche entera al raso de tu olvido:
empecinados, imantados me despego
proyectos mutuos, anhelos y perdón,
sorbiendo estériles astillas de mis ojos.
Llanto que desestimo cuando expreso:
Lágrimas nimias surcaron mis mejillas
cual caracoles de cristal, siendo su estela,
ligero rastro que enjuga mi altruismo.
Perdí tu amor; defiendo mi consuelo.
.
Última edición: