LUZYABSENTA
Poeta que no puede vivir sin el portal
Ver a contraluz es desear los conjuros. Ver a contraluz para entender esa unidad
renacida por los aromas que quise llamar sosegados.
VER A CONTRALUZ EL PERFIL DE TU PIEL
Ver a contraluz el perfil brillante de tu piel,
beber en el espejismo de la fiel marea
plena en sinfonías de cúbicas escuadras.
Conjuros horadados,
profundos orificios de revelación
que se desvanecen hacia el centro,
hasta una Nada frondosa y entintada
donde el arco iris sigue enamorado.
¡Aún puedo mirar!
Tus ojos, orquídea de madrugada,
dejan mi desesperación endulzada.
Sé que me condenso,
Sé que estoy para ti.
Me precisas en tus acantilados
que cubren las puertas con velas
mientras la oscuridad permanente
resbala en tu mirada parpadeante.
Quiero entender que habla,
tú corazón para mí.
Sí, ahora, como un cartílago que empuja
los huesos robados y devorados por el amor
de la semilla de esa balsámica planta
que incita a una vida llena de hechizos.
Oír que muestro lo que dentro llevo,
es un renacer de placer devorado,
por ese abrazo que me embriaga
con el vino de los astros encantados.
Náufragos en Mar de Jade, ánforas
dilatadas en estos versos místicos
que se mecen en sánscritos azahares
de mi alma de sosegada salvia sabia.
* * * * * * *
luzyabsenta
renacida por los aromas que quise llamar sosegados.
VER A CONTRALUZ EL PERFIL DE TU PIEL
Ver a contraluz el perfil brillante de tu piel,
beber en el espejismo de la fiel marea
plena en sinfonías de cúbicas escuadras.
Conjuros horadados,
profundos orificios de revelación
que se desvanecen hacia el centro,
hasta una Nada frondosa y entintada
donde el arco iris sigue enamorado.
¡Aún puedo mirar!
Tus ojos, orquídea de madrugada,
dejan mi desesperación endulzada.
Sé que me condenso,
Sé que estoy para ti.
Me precisas en tus acantilados
que cubren las puertas con velas
mientras la oscuridad permanente
resbala en tu mirada parpadeante.
Quiero entender que habla,
tú corazón para mí.
Sí, ahora, como un cartílago que empuja
los huesos robados y devorados por el amor
de la semilla de esa balsámica planta
que incita a una vida llena de hechizos.
Oír que muestro lo que dentro llevo,
es un renacer de placer devorado,
por ese abrazo que me embriaga
con el vino de los astros encantados.
Náufragos en Mar de Jade, ánforas
dilatadas en estos versos místicos
que se mecen en sánscritos azahares
de mi alma de sosegada salvia sabia.
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luzyabsenta
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