El Árbol de mora

laura solar salas

Poeta que considera el portal su segunda casa
Bajo un cielo despejado de septiembre
tibios rayos de sol me transportan a mi niñez
recuerdos que se detienen en una gran casona
y en un jardín de juguetonas enredaderas

Un árbol de mora se erguía junto a los parrones
donde sus verdes hojas de su color se mezclaban
frutos que sabian exóticos y de ello me ufanaba
que mi padre era mágico que el los sembraba

Noticia que más de algún dinero me brindo
( cobrando comisión a todo aquel que los probo)
aquel árbol de mora testigo de mis travesuras
cada febrero me regalaba la mayor de mis alegrías

Época de carnaval y de infatigables carreras
acechando a los amigos y su carita pintar
con frutos de mora difíciles de borrar
más de una escoba me quiso castigar

Una cómplice sonrisa me incita a recordar
la astucia empleada y así poder escapar
de aquellas vecinas deseosasde atraparme
mientras corría les gritaba; ¡No pueden atraparme!

El azote del barrio fue una rubia desdentada
que con paciencia esperaba sus víctimas pasar
con agilidad de felino sobre ellos se abalanzaba
pintando sus caritas con sonoras carcajadas

De aquel mágico árbol conservo una hojas
que lisonjeras a mis oídos les hacen escuchar
la risa de una niña que entre sus ramas quedo
robando aquel fruto que tantas caritas pinto

Ya no hay escobas, carreras y vecinas enojadas
solo hay rostros maduros y sienes plateadas
que bajo el árbol de mora buscan venganza
brindándome un abrazo...¡mi cara ha sido pintada!
 
Bajo un cielo despejado de septiembre
tibios rayos de sol me transportan a mi niñez
recuerdos que se detienen en una gran casona
y en un jardín de juguetonas enredaderas

Un árbol de mora se erguía junto a los parrones
donde sus verdes hojas de su color se mezclaban
frutos que sabian exóticos y de ello me ufanaba
que mi padre era mágico que el los sembraba

Noticia que más de algún dinero me brindo
( cobrando comisión a todo aquel que los probo)
aquel árbol de mora testigo de mis travesuras
cada febrero me regalaba la mayor de mis alegrías

Época de carnaval y de infatigables carreras
acechando a los amigos y su carita pintar
con frutos de mora difíciles de borrar
más de una escoba me quiso castigar

Una cómplice sonrisa me incita a recordar
la astucia empleada y así poder escapar
de aquellas vecinas deseosasde atraparme
mientras corría les gritaba; ¡No pueden atraparme!

El azote del barrio fue una rubia desdentada
que con paciencia esperaba sus víctimas pasar
con agilidad de felino sobre ellos se abalanzaba
pintando sus caritas con sonoras carcajadas

De aquel mágico árbol conservo una hojas
que lisonjeras a mis oídos les hacen escuchar
la risa de una niña que entre sus ramas quedo
robando aquel fruto que tantas caritas pinto

Ya no hay escobas, carreras y vecinas enojadas
solo hay rostros maduros y sienes plateadas
que bajo el árbol de mora buscan venganza
brindándome un abrazo...¡mi cara ha sido pintada!

Cuantas travesuras que los frutos en sus manos prodigaban.
Siento la felicidad que nos trasmiten tus encantadores versos.

Estrellas para esa planta de mora.

Abrazos y un besito en la mejilla de tu cara pintada.
 

Excelente travesía que he disfrutado al compás de la inocencia, ternura, sutilidad y belleza con que dejas tus versos.....abrazos y estrellas
 
un poema muy bello y natural, grato leerte
Bajo un cielo despejado de septiembre
tibios rayos de sol me transportan a mi niñez
recuerdos que se detienen en una gran casona
y en un jardín de juguetonas enredaderas

Un árbol de mora se erguía junto a los parrones
donde sus verdes hojas de su color se mezclaban
frutos que sabian exóticos y de ello me ufanaba
que mi padre era mágico que el los sembraba

Noticia que más de algún dinero me brindo
( cobrando comisión a todo aquel que los probo)
aquel árbol de mora testigo de mis travesuras
cada febrero me regalaba la mayor de mis alegrías

Época de carnaval y de infatigables carreras
acechando a los amigos y su carita pintar
con frutos de mora difíciles de borrar
más de una escoba me quiso castigar

Una cómplice sonrisa me incita a recordar
la astucia empleada y así poder escapar
de aquellas vecinas deseosasde atraparme
mientras corría les gritaba; ¡No pueden atraparme!

El azote del barrio fue una rubia desdentada
que con paciencia esperaba sus víctimas pasar
con agilidad de felino sobre ellos se abalanzaba
pintando sus caritas con sonoras carcajadas

De aquel mágico árbol conservo una hojas
que lisonjeras a mis oídos les hacen escuchar
la risa de una niña que entre sus ramas quedo
robando aquel fruto que tantas caritas pinto

Ya no hay escobas, carreras y vecinas enojadas
solo hay rostros maduros y sienes plateadas
que bajo el árbol de mora buscan venganza
brindándome un abrazo...¡mi cara ha sido pintada!
 

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